Amalec, nieto de ESAU y ADA, por la línea paterna, y nieto de SEIR por la línea materna. Hijo de ELIFAZ con su concubina TIMNA.

Se conoce por el nombre de SEIR el territorio que luego fue ocupado por ESAU y que finalmente se llamó EDOM.

seir

Comencemos leyendo los textos bíblicos para ir familiarizándonos y recordando los hechos:

Deuteronomio 25:16-19 dice:

25:16 Porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace injusticia. (hablando de el mandato de pesar todo en pesa exacta)

25:17 Acuérdate de lo que hizo Amalec contigo en el camino, cuando salías de Egipto;
25:18 de cómo te salió al encuentro en el camino, y te desbarató la retaguardia de todos los débiles que iban detrás de ti, cuando tú estabas cansado y trabajado; y no tuvo ningún temor de Dios.
25:19 Por tanto, cuando Jehová tu Dios te dé descanso de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la poseas, borrarás la memoria de Amalec de debajo del cielo; no lo olvides.

Guerra contra Amalec

moises

Exódo 

17:8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. 
17:9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. 
17:10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. 
17:11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec
17:12 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. 
17:13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. 
17:14 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. 
17:15 Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová- nisi
17:16 y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación. 

Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalecestas palabras del versículo 11 me llevan a pensar en que el contexto del Salmo 149 podría estar descifrando el poder que hay en el acto de levantar o no las manos en una  batalla. Lógicamente estamos hablando de una batalla espiritual en nuestro interior, veamos:

Salmo 149

…149:5 Regocíjense los santos por su gloria,
Y canten aun sobre sus camas.
149:6 Exalten a Dios con sus gargantas,
Y espadas de dos filos en sus manos,
149:7 Para ejecutar venganza entre las naciones,
Y castigo entre los pueblos;
149:8 Para aprisionar a sus reyes con grillos,
Y a sus nobles con cadenas de hierro;
149:9 Para ejecutar en ellos el juicio decretado;
Gloria será esto para todos sus santos.
Aleluya.

¿Podría el Salmo 149 estar hablando de manos alzadas cuando nombra las espadas? y ¿estaría al mismo tiempo hablando de Banderas levantadas? ¿Podríamos tomar la espada y bandera como un mismo símbolo? veamos también lo que nos habla EduRed:

Contexto Histórico

Los amalecitas eran nómadas, ambulantes establecidos cerca del Sinaí; ejercían control en las rutas por donde las caravanas de viajeros solían pasar, parte de su sostenimiento se basaba en robos hechos a los viajeros, además matando por placer. Cuando vieron a los israelitas rumbo a la tierra prometida vieron una oportunidad perfecta para el placer y el provecho. Atacaban a los más débiles y cansados que iban rezagados en el camino, actuando estos amalecitas sin ningún tipo de temor de Dios .

La batalla

Lo que Moisés hacia al levantar las manos en alto es lo que hace una bandera hoy en día, por eso Moisés edificó un altar, y llamó a Dios con el nombre de “Jehová-nisi”, que quiere decir: Jehová es mi bandera, o estandarte. Moisés en esa ocasión era un hombre “bandera” , un hombre “insignia.” Cuando sus manos estaban levantadas Israel era motivación a pelear con más ahínco, con fe y vencía al enemigo; pero cuando sus manos se cansaban y las bajaba, el ánimo del ejército de Israel descendía, y perdía la batalla. Notemos que la bandera no podía levantarse por sí sola, tenía que ser levantada por otros. Las banderas son emblemas como símbolo y representación de un reino, identifica a un país.

Significado de las Banderas

En la actualidad todos los países tienen su bandera y tienen su enseñanza acerca de ella. Reflejando su historia. Cuando vemos ondeando la bandera de nuestro país, sentimos un profundo orgullo en nuestro corazón, pero si vemos ondear por el aire la bandera de otro país, se apodera un temor. En las batallas las banderas tiene dos usos: Si la bandera esta en alto quiere decir que se está avanzando en la pelea, indicando que no estamos derrotados. Si la bandera se baja eso quiere decir que hay bajas y se corre el riego de perder la guerra.

 – o –

Ambas maneras de ver el simbolismo “de las manos levantadas” afirman la conexión coherente con lo que estaba aconteciendo en el lugar de la batalla.

Ahora veamos cuál era la batalla que realmente se estaba librando y quienes eran los que estaban batallando:

 

Mensaje oculto

En la dimensión del Rémez, nivel de interpretación de la Torah, , hablan los sabios, que el valor numérico de la palabra Amalec es el mismo de la palabra hebrea “Safek” (ambas suman 240), que significa “Duda“, por lo que nos insinúa que al referirse a “borrarás la memoria de Amalec” está hablando de que eliminemos las dudas de nuestras vidas. Cuando dudamos permanecemos estancados, porque la duda no nos deja avanzar y si avanzamos teniendo dudas, con seguridad nos sale todo mal ya que no estamos firmes en nuestros pensamiento (doble ánimo) y cualquier viento fuerte, situación imprevista, nos puede hacer fallar.

Amalec es el enemigo de la  EMUNAH (Confianza). Ahora, ¿Cuál era la debilidad del pueblo para que Amelec (la duda) los atacara?

Dice el texto previo a este acontecimiento:

Exodo 

17:1 Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese. 
17:2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová? 
17:3 Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados? 
17:4 Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán. 
17:5 Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y ve. 
17:6 He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel. 
17:7 Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?

Esta era la duda que el pueblo tenía, dudaban si Yehova estaba o no con ellos, ¿cuántas veces nos pasa a nosotros lo mismo? ¿Cuántas veces pensamos que el creador nos ha abandonado o no nos escucha?. La única manera de destruir la “duda” es poniendo nuestra  “confianza en el Creador”. Amalec es el ataque de la duda a nuestra Confianza  (Emunah) que se encuentra debilitada.

Santiago 1:6-7

1:6 Pero pida con fe (Confianza Emunah), no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 
1:7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. 

Nada hagas con duda (Amalec) en tu corazón…

 

¿Quiénes eran los que salieron a la batalla juntamente con Josue?

Veamos de nuevo el texto:

EXODO

17:9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. 

En la concordancia Strong se nos muestra que la palabra “Varones” en este versículo esta codificada con el número H582:

אֱנוישׁ    Enósh  que significa mortal

Enósh viene de la palabra codificada con el número  H605;  אָנַשׁ Anásh  que significa: ser frágil, débil o (figurativamente) melancolía.

Esto quiere decir que no fueron los fuertes los que salieron al combate junto con Josue para vencer a Amalec, sino justamente los  mortales que estaban debilitados, los de doble ánimo, los que estaban vulnerables y cansados, los débiles y frágiles son los que  lucharon contra Amalec mientras que Moisés mantenía sus brazos en alto como espadas y como bandera para ejecutar venganza entre las naciones, Y castigo entre los pueblos;  Para aprisionar a sus reyes con grillos, Y a sus nobles con cadenas de hierro;  Para ejecutar en ellos el juicio decretado.

Parece una contradicción que fueran justamente los débiles los que Moisés mandó que Josué  escogiera para que batallaran, pero a nivel espiritual tiene muchísimo sentido ya que es el que es  atacado por Amalec (la duda)  el que debe luchar para vencerla  y no el que su confianza (Emunah) está intacta.

¿Cuándo ataca el espíritu de Amalec?

  1. Cuando estás afligido y vulnerable.
  2. Ataca tu vulnerabilidad de pronto y sin aviso .
  3. Cuando tienes la autoestima baja.
  4. Cuando tu conocimiento del Reino es poco o limitado.
  5. Cuando no permaneces ni fortaleces el vínculo en una constante y diaria relación con tu Creador.
  6. Cuando no tienes claro quién eres tu en el Creador.
  7.  Cuando tienes miedo.

Y así podría nombrar una buena lista de estados emocionales y mentales donde Amalec  puede hacer entrada en tu mente y tumbarte, por eso la necesidad de permanecer construidos y cimentados sobre la roca y no sobre la arena.

Finalmente y analizada la historia como alimento espiritual, les traigo un artículo escrito por Eliahu Kitov tratante al tema de Amalec que puede ser de  interés.

¿Quien es amalek?

Extraido de Viviendo con el tiempo, del Rab Eliahu Kitov

Amalek

Amalék era un nieto de Eisav. Su padre fue Elifáz, el hijo mayor de Eisav, y su madre Timná, la concubina de Elifáz e hija de uno de los príncipes de Seír.

Nuestros Sabios dijeron: Timná era hija bastarda de Elifáz, pues éste había poseído a la esposa de Seír y de aquella relación nació Timná. Cuando creció, procuró casarse con uno de los nietos de Avraham debido al gran renombre que habían adquirido entre las naciones. Se acercó a Iaacov, pero éste la rechazó a causa de su condición ilegítima. Entonces se dirigió a Elifáz -su propio padre-, quien la tomó como concubina. Así, Amalék fue un bastardo (mamzer) proveniente de una madre bastarda.

Elifáz se crió en casa de Itzjak y fue circuncidado a los ocho días de vida, pues Eisav circuncidó a todos sus hijos mientras su padre vivía. Por eso, Elifáz todavía mantenía un cierto grado de decencia. Su hijo Amalék, sin embargo, nació luego de que falleciera Itzjak; por lo tanto no fue circuncidado, y creció bajo el cuidado del malvado Eisav, de quien heredó un odio pertinaz hacia Iaacov y sus descendientes.
Eisav dijo a Amalék: «Mucho me he esforzado por aniquilar a Iaacov, pero no lo he logrado. ¡Ocúpate de vengarte por mí!»
Amalék le preguntó: «¿Cómo puedo tener esperanzas de prevalecer sobre él?»
Eisav contestó: «Haz tuya esta tradición: cuando los veas [a los descendientes de Iaacov] tambalear (o sea, débiles espiritualmente), ¡atácalos!»

Amalék vivió muchos años. Vio a Iaacov y a sus hijos descender a Egipto, y cuando fueron liberados doscientos diez años más tarde, aún seguía vivo. Cuando los vio esclavizados en Egipto, se dijo a sí mismo: «La venganza de mi abuelo Eisav se ha cumplido, pues nunca serán liberados de su esclavitud. Y aunque lo sean, yo los estaré aguardando en el camino como un oso depredador, y los aniquilaré».

Los descendientes de Amalék se multiplicaron como espinas en el campo, se convirtieron en un pueblo, y él infundió en sus corazones un odio implacable y mortal hacia el pueblo de Israel. Al ver a los Hijos de Israel saliendo de Egipto, su odio estalló como una llama. Reunió a su pueblo y le tendió una emboscada. Y cuando Israel se encontraba fatigado y exhausto, se abalanzó sobre su gente y la atacó: Y vino Amalék… (Exodo 17:8).
Amalék, un pueblo que vino para lamer la sangre de Israel.

El odio de amalek hacia el pueblo de Israel

El odio profundamente arraigado que guarda Amalék hacia Israel no tiene paralelo con el de ningún otro pueblo antisemita. Mientras el rencor de otras naciones se ve ocasionalmente apaciguado, la aversión de Amalék es implacable y constantemente planea nuestra destrucción. Los demás enemigos del pueblo judío son sobornados y se aplacan, pero Amalék no se deja apaciguar con ningún recurso. Las otras naciones que procuraban destruir al pueblo de Israel, al ver abatirse sobre ellas el castigo de la mano de Di s, de inmediato sintieron miedo y se rindieron. Amalék, en cambio, nunca desistió ni se mostró vacilante. Pese a ser testigo de las maravillas y los milagros de Di s, y presenciar Su venganza contra los enemigos de Su pueblo, y a sabiendas de que sería castigado de atacar a Israel, no se vio disuadido de su propósito. Toda su esencia es el odio al pueblo de Israel, un odio que es puesto de manifiesto aunque no obtenga beneficio alguno a cambio, un odio sin motivo ni razón. Es un odio por el odio mismo; un odio que nunca cesa.

Cuando el sol de nuestro Patriarca Avraham comenzó a brillar sobre el mundo y todos los pueblos de la tierra vieron que el Nombre de Di s estaba sobre él, comprendieron que sería la fuente de sus bendiciones y lo consideraron «un príncipe de Di s» entre ellos convirtiéndose en «padre de una multitud de naciones»; Avraham – Av hamón goím. La grandeza de Avraham radicaba en haber rechazado la idolatría y tornarse servidor de Di s únicamente. A sus hijos y familia enseñó a comportarse de acuerdo a los mandatos de Di s y a actuar con rectitud y justicia. Ishmael, su hijo mayor, se rehusó a seguir los pasos de su padre, y nunca pretendió ser su sucesor, dejando a su hermano, Itzjak, el legado espiritual de Avraham.

Itzjak tuvo a Eisav, quien cometió toda clase de aberraciones, incluyendo el robo, el homicidio y el libertinaje moral. No obstante, quería heredar ambos mundos. Cuando Di s ordenó que las bendiciones correspondían sólo a Iaacov -pues su vida era pura y todas sus acciones reflejaban su santidad y su amor hacia el prójimo-, Eisav comprendió que sus designios no se verían cumplidos, que tanto la primogenitura como las bendiciones habían sido concedidas a Iaacov. Humillado, se marchó a la tierra de Seír, pero nunca abandonó la esperanza de convertirse en heredero de su padre. Por el contrario, se nutrió de un odio eterno hacia su hermano, un odio basado en los celos, y jamás dejó de pensar que la herencia de Itzjak algún día sería finalmente suya, mediante el engaño y no por derecho propio.

Eisav comprendió que no lograría destruir a Iaacov, pues El Guardián de Israel no dormita ni duerme (Salmos 121:4); por lo tanto, ordenó a sus hijos que se hicieran cargo de su venganza. Algunos de ellos abandonaron la esperanza de lograrlo, ya que se decían a sí mismos: «Nunca lograremos prevalecer sobre quien es protegido por el Rey del Universo. Nuestros propios bienes nos bastan y no abrigamos deseos de recibir el legado de Avraham e Itzjak, ni sus obligaciones, ni sus derechos». Así, se apartaron del camino de Avraham e Itzjak, eligiendo vidas marcadas por una perversión incesante.

Entonces surgió un miembro vil de la familia de Eisav: Amalék, un descendiente de origen despreciable, hijo bastardo y perverso, ruin y degenerado, pérfido y depravado, quien se acercó a su abuelo y le dijo: «No temo a Di s. No me avergüenza tu conducta ni la mía. No honraré los actos de los justos; aborrezco a ellos y a sus acciones. ¡Mías son la grandeza y la fortaleza! Libraré una guerra contra los hijos de tu hermano, quienes han heredado la grandeza que te pertenece. Lucharé contra ellos de frente y tendiéndoles emboscadas. Daré muerte a los rezagados y masacraré a sus más grandes figuras, hasta destruirlos a todos por completo».

Mientras aún quedaba un vestigio de decencia en Eisav y en sus hijos, adquirida en la casa de Iaacov e Itzjak, no deseaban destruir la bondad y el esplendor que había en el mundo. Pero cuando nació este hijo, la encarnación misma del mal, sin nada de la fuente de la pureza, encontramos que: Y vino Amalék y luchó contra el pueblo de Israel… (Exodo 17:8).

Por eso, en el Futuro Venidero, todas las naciones del mundo que transitaron la senda del mal abandonarán sus conductas perversas y buscarán protección bajo las alas de la Divina Presencia (Shejiná); pero Amalék, carente de vestigio de decencia alguna, en quien todas sus acciones están encaminadas hacia el mal, su fin será la desaparición: Porque alzó la mano contra el trono de Di s, habrá guerra del Eterno contra Amalék de generación en generación (Exodo 17:16).

Eliahu Kitov

 

 

Fuente y agradecimiento:

https://www.tora.org.ar/quien-es-amalek/

https://www.ecured.cu/Batalla_de_Israel_contra_Amalec

 

 

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