Ciro, rey de Persia (575 – 530 a. C.) en el 539 a. C, conquistó Babilonia y  da libertad a los judíos dando también la orden de volver a reconstruir el Templo.

Decreto Ciro

La reconstrucción histórica de la caída de Babilonia a manos de la Persia aqueménida ha sido problemática, debido a las inconsistencias entre los diversos documentos que sirven de fuente documental. Tanto las Crónicas mesopotámicas como el Cilindro de Ciro describen que Babilonia fue tomada sin haberse librado batalla alguna, mientras que los historiadores griegos Heródoto y Jenofonte reportaron que la ciudad fue sitiada por las fuerzas de Ciro. El Libro de Daniel, por su parte, relata que Babilonia fue tomada en una sola noche, y que el príncipe Baltasar fue asesinado en el proceso.

CILINDRO DE CIRO 1

FRAGMENTO CILINDRO CIRO

En otra reconstrucción, se relata que Nabonido (Yerno de Nabucodonosor) envió a su hijo Baltasar para evitar el avance del enorme ejército persa, sin embargo, ya superado en número masivo. Belsasar fue traicionado por Gobrias, gobernador de Asiria, quien cambió sus fuerzas hacia el lado persa. Las fuerzas de Babilonia fueron abrumadas en la batalla de Opis. Nabonido huyó a Borsippa, y el 12 de octubre, después de que los ingenieros de Ciro habían logrado desviar las aguas del Éufrates, «los soldados de Ciro entraron a Babilonia sin luchar».

250px-Cyrus_invasion_of_Babylonia-es.svg_

La Crónica de Nabonido declara que después de la batalla en Opis, «en el decimocuarto día [6 de octubre] Sippar fue capturado sin batalla. Nabonido huyó». La redacción de la crónica implica que Nabonido habría estado presente en Sippar cuando llegaron los persas.​ Ciro permaneció en Sippar, y «el decimosexto día [12 de octubre] Ug / Gubaru [Gobrias], gobernador de Gutium, y el ejército de Ciro sin batalla entraron en Babilonia».

El mismo Nabonido fue capturado poco después cuando regresó a Babilonia. Su destino final no está claro, pero según Berossus, historiador babilónico del siglo III a. C., Nabonido fue salvado y se exilió en Carmania, donde murió años más tarde.​ Las tropas persas tomaron el control de la ciudad, aunque la Crónica de Nabonido proporciona pocos detalles de cómo se hizo esto. La crónica hace notar que el ejército conquistador protegió los templos más importantes de la ciudad. Diecisiete días más tarde, el 29 de octubre, Ciro entró en Babilonia, donde fue proclamado rey, emitió proclamas reales y nombró gobernadores de su reino recién conquistado.

IMPERIO DE CIRO EL GRANDE

1024px-Cyrus27_Empire-es.svg_

Tras su caída, Babilonia se encontró bajo dominio extranjero por primera vez. Se estableció un nuevo sistema de gobierno y se desarrolló un estado multinacional persa. Este sistema de gobierno llegó a su apogeo después de la conquista de Egipto por Cambises II durante el reinado de Darío I, y luego recibió su fundamento ideológico en la inscripción de los reyes persas.

Por otra parte, la invasión de Babilonia por Ciro fue facilitada por la existencia de un grupo de la población descontento en la administración del Estado, así como por la presencia de exiliados extranjeros como los judíos, que habían sido instalados en el medio del país. Uno de los primeros actos de Ciro, en consecuencia, fue permitir que estos exiliados volvieran a sus hogares, llevando consigo las imágenes de sus dioses y sus vasijas sagradas. El permiso para hacerlo estaba incorporado en una proclama real, por la cual el conquistador se esforzaba por justificar su reclamo al trono de Babilonia. Se dice que los judíos inicialmente asumieron a los persas como libertadores. Ciro envió a los exiliados judíos de vuelta a Israel desde el cautiverio de Babilonia.​ Aunque los judíos nunca se rebelaron contra la ocupación persa, se mantuvieron activos bajo el periodo de Darío I consolidando su poder,​ y bajo Artajerjes I,​ sin tomar las armas, ni tomar represalias contra el gobierno.

Entre los babilonios, los sentimientos de que nadie tenía derecho a gobernar sobre Asia occidental siguieron siendo fuertes, hasta que Bel y sus sacerdotes consagraron en el cargo a Ciro; y, en consecuencia, asumió el título imperial de Rey de Babilonia. Ciro afirmó ser el sucesor legítimo de los antiguos reyes de Babilonia y el vengador de Bel-Marduk, y se describió a sí mismo como el salvador elegido por Marduk para restaurar el orden y la justicia.

Después de la muerte de los últimos profetas judíos de la antigüedad y todavía bajo el dominio persa, el liderazgo del pueblo judío estaba en manos de cinco generaciones sucesivas de zugot («pares de») líderes. Florecieron primero bajo los persas (539-332 a. C.)

La construcción del Segundo Templo se completó bajo la dirección de los tres últimos profetas judíos Hageo, Zacarías y Malaquías, con aprobación y financiamiento persa.

Basado en el relato bíblico, después del regreso del cautiverio babilónico bajo Zorobabel, casi inmediatamente se hicieron preparativos para reorganizar la desolada provincia de Yehud después de la desaparición del Reino de Judá setenta años antes.

El cuerpo de peregrinos, formado por 42.360 personas,​ habiendo completado el largo y triste viaje de unos cuatro meses, desde las orillas del Éufrates hasta Jerusalén, fueron animados en todos sus procedimientos por un fuerte impulso religioso, y por lo tanto uno de sus primeras preocupaciones era restaurar su antigua casa de culto mediante la reconstrucción de su Templo destruido y la restitución de los rituales de sacrificio, conocidos como los korbanot.

Los korvanot no influencian a Dios, sino que son una expresión de nuestro anhelo interno de acercarnos a Él.

Por invitación de Zorobabel, el gobernador, quien les mostró un notable ejemplo de liberalidad contribuyendo personalmente con 1.000 dáricos de oro, además de otros dones, el pueblo entregó sus dones al sagrado tesoro con gran entusiasmo. Primero erigieron y dedicaron el altar de Dios en el lugar exacto donde antes había estado, y luego despejaron los montones de escombros carbonizados que ocupaban el sitio del antiguo Templo; y en el segundo mes del segundo año (535 a. C.), en medio de gran entusiasmo público y regocijo, se sentaron los cimientos del Segundo Templo. Un gran interés se sintió en este gran movimiento, aunque fue visto con sentimientos mezclados por los espectadores.​

Zorobabel.jpg

Los samaritanos, habitantes de la capital de lo que había sido Israel, hicieron propuestas de cooperación en la obra. Sin embargo, Zorobabel y los ancianos declinaron toda esa cooperación, creyendo que los judíos debían construir el Templo sin ayuda. Inmediatamente se difundieron informes malos sobre los judíos. Según Esdras 4:5 los samaritanos trataron de «frustrar sus propósitos» y enviaron mensajeros a Ecbatana y Susa, con el resultado de que la obra fue suspendida.

ESDRAS

4:5 Sobornaron además contra ellos a los consejeros para frustrar sus propósitos, todo el tiempo de Ciro rey de Persia y hasta el reinado de Darío rey de Persia.

Finalmente y después de pasar por obstáculos, bajo el reinado de Darío  fue terminada la casa de Dios.

Esdras

6:15 Esta casa fue terminada el tercer día del mes de Adar, que era el sexto año del reinado del rey Darío. 
6:16 Entonces los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y los demás que habían venido de la cautividad, hicieron la dedicación de esta casa de Dios con gozo. 

 

CirDariocopia

Los libros de Esdras y Nehemías nos narran la reconstrucción del Templo, de Jerusalén y sus murallas.

La caída del Imperio Persa

Los persas no tenían rivales militares gracias a su gran ejército, excepto los griegos que eran superiores en sus tácticas. Los griegos tenían en su contra la gran fragmentación política. En Grecia el poder estaba dividido entre ciudades estado, mientras que Persia era un imperio enorme totalmente unificado. Los reyes persas hábilmente promovieron las disputas entre estados griegos para evitar que alguno tuviera la hegemonía. Pero finalmente eso sucedió.

300px-macedonia_overview-es.svg_

Alrededor del año 350 a. C., Filipo II, el rey de Macedonia, emprendió una política expansiva de su reino, organizando un ejército regular muy profesional y creando armamentos y tácticas aún superiores a las clásicas tácticas griegas. Gracias a esto logró unificar amplias zonas de Grecia incorporándolas a su reino y sometiendo a su mandato con cierto grado de autonomía al resto de las ciudades griegas con excepción de Esparta. Filipo obligó a los estados griegos a cesar las luchas, colocó guarniciones macedonias en los puntos estratégicos y se formó una liga de estados griegos que formarían un ejército para invadir el Imperio Persa. Cuando todo estaba preparado Filipo fue asesinado. Entonces su hijo Alejandro  Magno ocupó el trono. La invasión debió demorarse para volver a someter a los estados griegos que ante la muerte de Filipo pretendieron recobrar su independencia. Alejandro logró dominarlos y en el año 334 a. C. cruzó al Asia menor y derrotó a los persas en Granico. Las ciudades jonias resistieron la invasión griega cosa que sería sorprendente 150 años atrás. Alejandro, luego de tomar esas ciudades, tomó la mayor parte de Asia Menor con poca resistencia.

Un año después todo el poderío del ejército persa lo enfrentó en la batalla de Issos y nuevamente los persas fueron derrotados; luego de esto cayeron en poder griego Siria, donde las ciudades fenicias resistieron, Palestina y Egipto, donde los griegos fueron bienvenidos como libertadores. En el año 331 a. C. los griegos entraron en Mesopotamia, a pesar de que el rey persa Darío III les ofreció la paz estos la rechazaron. Los persas se enfrentaron a los griegos en la histórica batalla de Gaugamela con un renovado ejército pero fueron derrotados una vez más, y el rey Darío III fue asesinado por los nobles. Los griegos tomaron Babilonia y las ciudades de Susa, Persépolis y Ecbatana, siendo Persépolis incendiada para vengar la destrucción de Atenas durante la invasión persa a Grecia. Los persas continuaron resistiendo con una guerra al estilo guerrillero en las zonas del norte y el este de Irán y el Asia Central, pero los griegos finalmente lograron invadir también esas zonas aplastando los últimos focos de resistencia. A pesar de la caída el estado persa resurgió y desapareció varias veces a través de la historia y su legado se extiende hasta el actual estado de Irán.

 

Estatua

 

 

 

Fuente y agradecimiento:

https://es.wikipedia.org/wiki/Ca%C3%ADda_de_Babilonia

https://es.wikipedia.org/wiki/Per%C3%ADodo_del_Segundo_Templo

https://es.wikipedia.org/wiki/Ciro_II_el_Grandhttps://es.wikipedia.org/wiki/Persia

Anuncios