El primero de los grandes profetas de Israel cuyo mensaje se conserva en un libro que lleva su nombre. Era de Tecoa, una fortaleza con guarnición en Judá, 16 kilometros al Sur de Jerusalén.

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Amós era pastor (1:1)

1:1 Las palabras de Amós, que fue uno de los pastores de Tecoa, que profetizó acerca de Israel en días de Uzías rey de Judá y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto. 

y recogía la fruta de los sicómoros silvestres  que crecían en las partes bajas de esa región desértica  (7:14)

7:14 Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres.

Probablemente estos versículos indican que Amós era pequeño propietario y pastor de su propio ganado, pertenecía a la clase media, y no a la clase pobre.

No era miembro del gremio de profetas profesionales (7:14) pero, al ver la ceguera de éstos ante las deprimentes condiciones internas de Israel, sintió el llamamiento de Dios y se trasladó al norte donde inició su ministerio. En aquel tiempo Uzías (779-740 a.C.) era el rey de Judá, y Jeroboam II (783-743 a.C.) de Israel.

Si Amós comenzó su ministerio en el 760 a.C., entonces ya habrían pasado 40 años desde el triunfo asirio sobre damasco, capital de Siria. Libre ya de la intervención política y económica, Jeroboam II pudo dedicarse a extender las fronteras de Israel (2 Reyes 14:25). Aprovechando las rutas de las caravanas estimuló el comercio, y como resultado se fue creando una clase rica que menospreciaba y aún explotaba a los pobres (2:6,7; 3:10; 4:1; 5:11)

2:6 Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos. 
2:7 Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes; y el hijo y su padre se llegan a la misma joven, profanando mi santo nombre. 

4:1 Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, que oprimís a los pobres y quebrantáis a los menesterosos, que decís a vuestros señores: Traed, y beberemos.

5:11 Por tanto, puesto que vejáis al pobre y recibís de él carga de trigo, edificasteis casas de piedra labrada, mas no las habitaréis; plantasteis hermosas viñas, mas no beberéis el vino de ellas. 

Los comerciantes especulaban con el trigo y el pan y sumían en la miseria a los necesitados (8:4-6). La justicia se compraba (2-6); Las autoridades aceptaban sobornos (5:12). Los que disfrutaban la abundancia económica padecían de miseria moral. La fe en Yehová estaba en decadencia.

Amós predicó en las ciudades de Samaria y Bet-el y después de algún tiempo el sacerdote Amasías lo desterró, alarmado por la severidad de su mensaje contra el rey y la nación. Regresó a Judá  (7:10) y nada se sabe de su fin.

En su libro se habla de cinco visiones. En las dos primeras, la plaga de langostas (7:1-3) y el fuego consumidor (7:4-6), Amós ve dos calamidades que sirven de juicio, pero que, debido a su intercesión, son detenidas. En la tercera (7:7-9) ve una plomada de albañil que indica que la condición de Israel es irreparable. Lo ilustra por el incidente biográfico que sigue (7:10-17). En la cuarta visión (8:4-6) ilustra esta madurez que es también causa del castigo de Dios (8:7-14).  En la quinta (9:1-10) Amós ve al Señor sobre un  altar diciéndole que construya el santuario, señal de que el juicio es inminente e ineludible.

Amós concluye prometiendo la futura restauración de Israel en el que el reino de David será restablecido, las ciudades reedificadas y habrá abundancia.

Amós inicia una nueva época en la historia de Israel. Se desliga de los profetas oportunistas para anunciar un mensaje de juicio a una nación corrupta. Para Amós Dios no sólo es el creador y sustentador del mundo , sino el Señor de la historia que tiene le destino de todas las naciones en su mano (1:3-2:3). Por tanto castiga el pecado de las naciones y en forma especial el de Israel. Su pueblo escogido ha tenido  privilegios particulares (3:2), pero no ha cumplido con sus responsabilidades. En medio de la prosperidad se ha olvidado de Dios y de su ley.

Amós afirma que Dios repudia la sustitución de la rectitud por la religiosidad vacía. Invita a la nación a buscar a Dios antes que venga el fin.

 

Fuente y agradecimiento:

Diccionario Ilustrado de la Biblia. Editorial Caribe.

 

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