Nada puede existir sin un espacio donde habitar“. Esto es una verdad tanto para el mundo físico como para el mundo espiritual. Cuando Dios creo al hombre, creo también un espacio para que el hombre existiera.

EXODO

2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. 
2:8 Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. 

Hemos escuchado y hasta las Escrituras dan confirmación, de que primero se crea en nuestros pensamientos (Mundo espiritual) y luego aparece en el mundo físico. Así que, todo comienza en el mundo espiritual, en el que no se puede palmar. En el primer espacio que debemos crear es en nuestros pensamientos, debemos pensarlo y repensarlo, hablarlo y repetirlo hasta que eso que quieres crear sea una realidad en tus pensamientos, en otras palabras, que ya en tu mente racional y emocional existan, luego lo que ya fue creado y ocupa un espacio en tu mente, comenzará a hacerse realidad y ocupará un espacio en en tu mundo físico.  Por eso vemos en la  Torah, que una y otra vez se repite la ley.

JOSUE

1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 

SALMO

1:2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.

Las palabras y nuestras obras son extensiones de nuestros pensamientos y en ellas está el poder de creación:

PROVERBIOS

18:21 La muerte y la vida están en poder de la lengua
Y el que la ama comerá de sus frutos

MARCOS

11:23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

Poco antes de que Israel entrara en la Tierra Prometida (esto es, al espacio donde existirán como pueblo), las tribus de Rubén y Gad solicitaron que se les concediera el territorio que quedaba al Este del Jordán —conquistado a los reyes Sehón y Og— debido a que era una tierra ideal para sus grandes rebaños y manadas. Moisés accedió a las peticiones que hicieron estas dos tribus y la media tribu de Manasés, pero con una condición: que sus fuerzas combatientes cruzaran también el Jordán y ayudaran a las demás tribus en la conquista de Canaán, condición que aceptaron con gusto. (Nú 32:1-38; Jos 1:12-18;4:12, 13; 12:6; 13:8-10.)

Veamos el texto bíblico y notemos que ocurre cuando ellos poseen la tierra, o mejor dicho que obtienen dentro de si cuando poseen la tierra:

JOSUE

1:13 Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Jehová, os mandó diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado “reposo”, y os ha dado esta tierra. 
1:14 Vuestras mujeres, vuestros niños y vuestros ganados quedarán en la tierra que Moisés os ha dado a este lado del Jordán; mas vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaréis armados delante de vuestros hermanos, y les ayudaréis, 
1:15 hasta tanto que Jehová haya dado “reposo” a vuestros hermanos como a vosotros, y que ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da; y después volveréis vosotros a la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, a este lado del Jordán hacia donde nace el sol; y entraréis en posesión de ella

El entrar, el poseer a la “tierra prometida” esta intimamente ligada “al reposo”, “al descanso”, y por lo tanto tiene conexión con el Shabat. En otras palabras el tener un espacio donde pueda existir, no es mas que nuestra oportunidad para tomar posesión y entrar en ese “reposo”, en esa tranquilidad, en esa existencia  y también en esa paz. Para entender que existimos, tenemos que entender que estamos llenos de vida, y en el caso de entrar en posesión del día de reposo, estaríamos entrando a la vida eterna en una tierra (espacio) igualmente eterno.

El término: “Nada puede existir sin un espacio donde habitar“, nos debe llevar a reflexión en nuestras vidas. Tendemos a abrir espacios para darle cabida y vida a enseñanzas, idiologías políticas y religiosas, actitudes, comportamientos, palabras y pensamientos  (negativas o positivas), amistades, y muchas otras cosas donde muchas no nos convienen. La idea es abrir nuestras mentes para darle aceptación únicamente a los pensamientos que están en armonía con el Reino de los Cielos, porque el Reino de los Cielos debe ser establecido en ti que eres tierra, tu eres el espacio que Dios quiere para establecer su reino. Cuando oramos el Padre nuestro así lo estamos pidiendo.

MATEO

6:10 Venga (a nosotros) tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Para que el Reino de los Cielos habite en nosotros,  debemos aceptar el Nuevo Pacto,  ese Pacto Matrimonial con el Mesías quién es el esposo que nos redime para Dios. Entonces, después de aceptar el nuevo pacto (antiguamente prometido) estaremos abriendo  el espacio para que La Torah sea escrita en nuestros corazones” y exista (tenga Vida) en nuestro ser, porque la Torah es la constitución del reino de los Cielos y es al mismo tiempo su Pacto y su promesa. Ese pacto está sellado por el sacrificio del Mesías por eso debemos creer y aceptar ese sacrificio y al Mesías como autor y sello del pacto prometido.

JEREMÍAS

31:33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 

Abrir el espacio es  crear la tierra, crear la morada, igualmente abrir el espacio  para que el Reino more en nosotros es crear  la tierra  prometida en nuestra mente para que existamos en su reino, seamos UNO con su reino. ¿Tiene ahora mayor sentido el guardar (entrar en el espacio del) el Shabat, el entrar en esa dimensión del reposo?

Nada puede existir sin un espacio donde habitar

 

Fuentes y agradecimiento:

https://es.wikipedia.org/wiki/Ecuaciones_del_campo_de_Einstein

https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/1200003713