Hoy vamos a terminar con esta serie de los Diez Mandamientos, tocando el 10°.

Y no sé si ustedes, pero yo al preparar este tema, así como en los otros 9, como que mis ojos se abrieron a cosas que yo había descuidado en mi vida, o las había olvidado.

De repente dejamos de escuchar ciertas cosas de la Palabra de Dios, en algunos casos “nunca las habíamos escuchado”, y no tomamos en cuenta que tienen el poder para transformar nuestras vidas. Y no se ustedes, pero yo siento que de alguna manera al      re-estudiar los Diez Mandamientos, mi vida ha entrado en otra renovación más.         Como hijos de Dios tenemos que estarnos renovando contantemente:

Rom.12.2. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

 

Y la Palabra de Dios, tiene el poder de hacer eso con nosotros: ¡Transformarnos!

Heb.4.12. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

 

Penetra en nuestro corazón y remueve esas cosas que nos han alejado de Dios, que cambiaron nuestros conceptos, y nos deja ver la luz. Así es la Palabra de Dios.

Y hoy vamos a ver el último mandamiento, pero antes de verlo por favor vamos a recordar el primero y luego analizamos el último:

Éxo.20.2. Yo soy YHVH tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre 3. No tendrás dioses ajenos delante de mí.

 

Éxo.20.17. No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

 

 

El significado de la palabra codiciar:

 

בָּצַע. 1214 batsa; raíz prim. quebrar, i.e. (usualmente) pillar; fig. terminar o (intr.) detenerse:—acabar con, dado a [la codicia], codiciar, codicioso, cumplir (su palabra), defraudar, obtener ganancia, herirse, herido, provecho.

בֶּצַע. 1215 betsa; de 1214; pillar; por extens. ganar (usualmente de manera injusta):—aprovechar, avaricia, codicia, ganancias injustas, provecho.

 

La palabra codiciar significa simplemente: desear con un deseo muy intenso, muy fuerte. La palabra puede ser usada tanto en sentido bueno como malo. En el Nuevo Testamento esta palabra es traducida generalmente al español como avaricia y aquellos que son caracterizados por ella se les llama avaros. La palabra avaricia en el Nuevo Testamento se refiere al deseo de siempre tener más y la persona descrita como un avaro es aquel que siempre está deseando tener lo ajeno. Entonces, en este estudio usaremos las palabras avaro, avaricia y codicia como términos sinónimos.

 

Hay ciertas cosas que deberíamos desear o codiciar. Podemos desear cosas buenas y lícitas. Además, cada persona tiene el derecho de poseer bienes, de adquirir posesiones, de usarlas, etcétera. El derecho de la propiedad privada se establece en el 8° mandamiento que prohíbe el robo. Entonces, este décimo mandamiento no se refiere a una prohibición de poseer bienes sino que da por sentado que todos los hombres poseen bienes y cosas materiales de este mundo.

 

El décimo mandamiento usa la palabra codiciar en sentido negativo; se refiere a un mal estado mental y espiritual. La codicia mencionada aquí es un deseo excesivo, un anhelo profundo y un afán por las cosas de este mundo que pone de manifiesto que hemos puesto nuestros corazones y afectos en ellas. El deseo de tener y poseer las cosas de este mundo llega a convertirse en la codicia o la avaricia cuando nuestras mentes y pensamientos comienzan a ser controlados por sueños despiertos y deseos mundanos. La codicia consiste en el acto de fijar nuestras mentes y corazones en las cosas materiales o en los beneficios temporales y comodidades que nos ofrecen, en algunos casos robándolos

El primer mandamiento nos lleva a lo Supremo, nos lleva a la Adoración Suprema de Dios YHVH. Y el ultimo mandamiento nos lleva a lo terrenal, es muy interesante vamos de:   “Yo soy YHVH tu Dios”  y nos lleva “al buey y al burro de mi prójimo”, perdón “al buey y al burro que tiene mi prójimo”. Pero así es el corazón del hombre, el corazón del hombre siempre está en los extremos = < 0 > = vamos de un extremo a otro. El péndulo del corazón del hombre va de lo Sublime a lo trivial, de la adoración suprema, a los deseos terrenales.        Y lo interesante de este último mandamiento es que al escuchar toda la serie podría decir alguien: “Tal vez no estoy Tan mal”, pero lo que hace el último mandamiento es darnos cuenta que aquí todos fallamos. Aquellos que pensábamos: “Yo soy bueno, he tratado de hacer las cosas bien”, pero con el ultimo mandamiento, nos damos cuenta que no somos buenos. Porque el décimo mandamiento nos habla de la “maldad dentro de nuestro corazón”, de cosas que no se ven, cosas que no son visibles, eso es lo que nos lleva este mandamiento.

Este es el pecado que nadie confiesa, nadie va con el Pastor a decirle: “Necesito que ores por mí, porque tengo un problema de codicia” ¡No!, la gente viene a verlo cuando ya peco, cuando cometió, robo, adulterio, cuando se peleó, cuando hizo cosas que no debía de hacer.

¿Pero cuantos de nosotros confesamos “El pecado de la Codicia”? ¡Nadie!

El décimo mandamiento habla de “El pecado detrás del pecado”, ahí está el meollo del asunto: “El pecado detrás del pecado”, este mandamiento se enfoca en los deseos escondidos de nuestro corazón, en las intenciones más profundas de nuestro corazón. No se enfoca en lo externo, lo de afuera, cosas visibles, se enfoca en lo que no se ve.

Y eso nos hace pensar un poco más en las palabras de Yeshua al hablar con el religioso de su tiempo:

Mat.23.25. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. 26. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. (VRV 60)

 

Mat. 23:25 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Se cuidad de limpiar la parte exterior de la taza y del plato, pero ustedes están sucios de avaricia, 26 ¡Fariseo ciego! Primero lava el interior de la taza y del plato y entonces lo exterior  también quedara limpio. (VN 2000)

 

Aquí habla de las intenciones del corazón, los deseos más profundos, “llenos de avaricia”  seguramente estaba haciendo referencia al décimo mandamiento. Como diciendo: “Ustedes que piensan que todo lo han hecho bien”, déjenme decirles que “por fuera se ven bien”, pero por dentro “están llenos de inmundicia” (una palabra muy fuerte) “de suciedad”, porque están “llenos de avaricia” Lava lo interior y quedara limpio lo exterior: “Sabiduría del hogar”. “Pero si solo se lava por fuera, quedara sucio por dentro”.

Entonces cuando laves el vaso por dentro, cuando te preocupes por tus intenciones, cuando te preocupes por los deseos escondidos de tu corazón, ¡Por fuera estarás limpio!

Y algo que pensaba cuando analizaba este tema, que el décimo mandamiento nos enseñan: que una cosa es no pecar y otra cosa es tener un “corazón limpio”. “Alguien puede no pecar y tener un corazón sucio” 

Pero Yeshua, nos quiere llevar más allá de las reglas, nos quiere llevar a tener un corazón puro, él dijo:

Mat.5.8. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que entienden esto y tienen un corazón puro, limpio en sus                  intenciones, ellos van a ver a Dios.

Pero la diferencia entre  no pecar y tener un corazón limpio es muy importante porque a veces como creyentes vivimos casi “en las orillas de los mandamientos”, ¿Queremos ver hasta dónde podemos llegar? ¿Hasta dónde me es permitido llegar?; “El novio con su novia piensa, no estoy comprometido” ¡Pero piensa! ¿Hasta dónde puedo llegar?” “El hombre de negocios” Piensa ¡No es correcto lo que hago! ¿Pero hasta donde puedo llegar en no pagar impuestos? Casi por lo general nosotros vivimos en el filo, en la orilla del mandamiento, para ver hasta dónde podemos empujar las reglas y todavía estar bien. Y Yeshua no dice, que no se trata de la orillas, no se trata hasta donde puedo llegar, se trata del centro, se trata de tu corazón, se trata de tus intenciones más puras, cuando eso está bien, lo demás, ¡No es un problema! ¿Si me entienden de que estoy hablando? Le voy a poner un ejemplo: cuando vamos al campo, vemos que han puesto avisos sobre reglas de: ¡No encender fogatas! Y a veces nos preguntamos: ¿Por qué pusieron esta regla?, ¡Si estaría bien poder encender una fogata! Pero esa regla, está ahí, porque muchas personas dejan encendidas las fogatas y producen grande incendios en los campos y bosques, por ese descuido. Por eso se tiene que ser estricto en esta regla. Pero para alguien que esta educado en esta área, que se preocupa por los bosques, se cuida de apagar su fogata cuando termina de usarla, esa regla  le puede parecer de más.

Lo mismo se aplica a las intenciones de nuestro corazón. Hay reglas que están en las periferias para los creyentes, que los que viven en el centro, con un corazón limpio, un corazón puro, dice: ¿por qué nos tenemos que preocupar por eso? ¡No es tan importante!  Y Yeshua nos está llevando a esto.

Yo creo que con el décimo mandamiento Dios nos quiere decir: “Todo lo que dije anteriormente será más fácil de cumplir si pones atención a este último mandamiento”  Como que este mandamiento nos lleva a entender que si es realizable, que si es posible cumplir los mandamientos, que si podemos ser hijos de Dios como Él lo pide.

Pero tiene que ver con la condición de nuestro corazón, la codicia en nuestro corazón.

¿Qué es la codicia? La codicia es querer tener lo que los demás tienen, pero codiciar va más allá, codiciar es no tener paz dentro de nosotros mismos. Es tener un corazón inquieto: “Avaricia es el pecado de insatisfacción que proviene de la inseguridad” Esto es muy. importante, pensamos nosotros que la inseguridad es un problema de tipo emocional. Y voy con el psicólogo para que me de unos consejos de cómo superar mis problemas de tipo emocional. Pero realmente la inseguridad la podemos resolver mejor, si vamos a Las Escrituras. Y el codiciar tiene que ver con nuestra inseguridad, porque: ¡Yo no estoy seguro de quien soy! ¡Yo codicio por mi posición como pecador! ¡Yo codicio por que no estoy seguro de mi posición ante Dios! ¡Y estoy buscando satisfacer mi vida con otras cosas, por eso siempre estoy codiciando!  

La inseguridad nos hace insaciables: ¡Si no tengo esto! ¡Si no tengo aquellos! ¡Si no compro esto! ¡Si no adquiero aquello! ¡No voy a ser una persona completa! Y ahí se muestra nuestra inseguridad.

Cuando se escribió Las Escrituras eran: “el buey, era el asno, era el esclavo, era la esposa del vecino”. Pero ahora es: “el auto, es la casa, es la ropa, es el dinero, y sigue siendo la esposa del vecino después de miles de años”. Pero la verdad es que si nos ponemos a pensar somos como marionetas movidos por la avaricia en este mundo.  Los negocios, los coches, los teléfonos, la ropa, la publicidad, todos eso apela a nuestra avaricia, al querer tener muchas cosas. Y estamos siempre atentos a las novedades, porque necesito saciar esa inseguridad que tengo y por tanto quiero, necesito las cosas que los demás tienen. Y la avaricia se puede convertir en algo burdo (“Que es  poco delicado o fino, Se aplica a la persona que tiene malos modos es poco delicada, en su trato o comportamiento”) es algo vulgar.

Yo leí de un muchacho que vio los tenis de un compañero de la secundaria, y envidio sus tenis porque eran de “marca”. El día siguiente encontraron al niño muerto sin los tenis. Y al tercer día el primero muchacho va a la escuela con tenis nuevos. ¿Por qué? ¡Porque codicio los tenis de sus compañero! Y esto es burdo, ¿verdad? Decimos ¡Yo no haría eso nunca! Es cierto la mayoría no lo haríamos, pero acontece.

 

En el Antiguo Testamento encontramos siguiente historia:

1Re.21.2. Y Acab habló a Nabot, diciendo: Dame tu viña para un huerto de legumbres, porque está cercana a mi casa, y yo te daré por ella otra viña mejor que esta; o si mejor te pareciere, te pagaré su valor en dinero.3. Y Nabot respondió a Acab: Guárdeme YHVH de que yo te dé a ti la heredad de mis padres.4. Y vino Acab a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot de Jezreel le había respondido, diciendo: No te daré la heredad de mis padres. Y se acostó en su cama, y volvió su rostro, y no comió. 5. Vino a él su mujer Jezabel, y le dijo: ¿Por qué está tan decaído tu espíritu, y no comes? 6. Él respondió: Porque hablé con Nabot de Jezreel, y le dije que me diera su viña por dinero, o que si más quería, le daría otra viña por ella; y él respondió: Yo no te daré mi viña.7. Y su mujer Jezabel le dijo: ¿Eres tú ahora rey sobre Israel? Levántate, y come y alégrate; yo te daré la viña de Nabot de Jezreel.

1Re.21.9. Y las cartas que escribió decían así: Proclamad ayuno, y poned a Nabot delante del pueblo; 10. y poned a dos hombres perversos delante de él, que atestigüen contra él y digan: Tú has blasfemado a Dios y al rey. Y entonces sacadlo, y apedreadlo para que muera.

1Re.21.13. Vinieron entonces dos hombres perversos, y se sentaron delante de él; y aquellos hombres perversos atestiguaron contra Nabot delante del pueblo, diciendo: Nabot ha blasfemado a Dios y al rey. Y lo llevaron fuera de la ciudad y lo apedrearon, y murió.

1Re.21.16. Y oyendo Acab que Nabot era muerto, se levantó para descender a la viña

de Nabot de Jezreel, para tomar posesión de ella.

Esa es la avaricia burda, pero nosotros la hemos modernizado, la hemos hecho más sofisticada, ya no hacemos como el ejemplo anterior, ahora las disfrazamos de algo bonito

Luc.12.15. Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

Mat.6.21. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón

La adicción a las compras (hay por cierto un grupo de compradores anónimos), la adicción al dinero, la adicción a la belleza, la adicción a las fotos y comentarios en Twitter,  es la fuente de nuestra maldad, de nuestro orgullo, de las envidias, entre nosotros. Es nuestro ídolo, Y recordemos las palabras de Pablo sobre esto:

Efe.5.5. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

 

La pregunta es: ¿Cómo combato yo este pecado, este problema de avaricia? ¿Cómo cumplo con el décimo mandamiento? ¿Qué es lo que tengo que hacer para no ser una persona que está codiciando lo que tiene los demás?

Quiero darles unos consejos de Las Escrituras:

1.- Vive de acuerdo a tus circunstancias.

Esto es muy importante. La mayoría de las personas no viven de acuerdo a sus circunstancias. ¡Siempre están en apuros! ¡Siempre están atrasados! ¡No les alcanza lo que ganan! ¡No les alcanza lo que tiene! Porque no viven de acuerdo a sus situación económica. ¡Gastan de más! ¡Compran cosas que en realidad no necesitan! ¡O que su situación económica no les permite tener! Y así lo resuelve Pablo:

Fil.4.11. No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.12. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.13. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

 

Subraye: he aprendido, porque como que está hablando de una “escuela”, está hablando de una “lección” que nosotros tenemos que aprender. Yo tengo que aprender a vivir en escases, y tengo que aprender a vivir en abundancia cuando tengo mucho. ¿Y cómo aprendo yo a vivir de esta manera? Para mi sea vuelto muy simple. Tengo un  presupuesto para vivir. Un presupuesto de nuestra casa, de nuestro hogar, de nuestra familia, para vivir. Y sujetarme a él. Cuando nosotros tenemos un presupuesto para vivir, ahogamos la avaricia. Cuando llama a nuestra puerta no le abrimos, porque estamos bajo un régimen de nuestro presupuesto. Hemos hecho bien las cuentas: Sabemos cuánto ganamos, sabemos cuáles son nuestros gastos y fuera de eso. No nos preocupamos por otras cosas. Dios nos fortalece.

No les voy a decir que siempre fue así, cuando nos casamos, hacíamos las cosas más por gusto, que por orden. Y tuvimos muchos problemas. Hasta que después de años. Aprendimos a tener orden en nuestra vidas gracias a Dios y su Palabra y vimos un presupuesto y cambio, poco a poco nuestra situación económica. Nos adaptamos a lo que teníamos. Y nos dimos cuenta de muchas cosas que no necesitamos.

Luc.12.15. Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

 

Y tengo una pregunta para ustedes: ¿Podrías tú vivir con la mitad de lo que ganas en este momento?  Yo sé que la mayoría de nosotros diaria: ¡No! ¡Si no me alcanza con lo que gano! ¿Cómo voy a vivir con la mitad? Y tengo noticias, ¡Si se puede! Cuando nosotros tenemos un presupuesto. Y les ha sucedido accidentalmente a algunos de ustedes, que de vivir en abundancia tenían mucho y ahora estás viviendo en escases, y te das cuenta: ¿Cómo es posible que antes necesitaba esta cantidad de dinero para vivir, y ahora estoy viviendo con esta cantidad menor?

Y Pablo está diciendo: ¡Que no se te olvide cuando estas en la abundancia, la manera en que vivías cuando tenías escases, tenías poco a tu disposición!

Yo leí de una pareja que decidieron dejar de comprar mandando, de ir al mercado. Y dijeron: vamos a ver cuánto podemos vivir con lo que tenemos en la alacena. Y para su sorpresa  fue un mes entero, que no tuvieron que ir al mercado. Tenían la alacena llena de cosas que no estaban utilizando. Cuantos de nosotros el fin de semana abrimos el refrigerador para tirar aquellas cosas que se echaron a perder: Frutas, verduras, carne, quesos. ¿Por qué? ¡Porque compramos sin una lista de artículos necesarios! Un presupuesto nos ayuda a cerrarle la puerta a la codicia. Exo.16:16-21

2.- Confía en la providencia de Dios.

Y esta es una palabra que a mí me gusta mucho: la palabra providencia (Provisión y cuidado que tiene Dios del mundo y de los seres humanos) y tiene que ver hacia el futuro, ver hacia adelante. Esta es una de las características de Dios, Él puede ver hacia adelante lo que te va a suceder, lo que me va a suceder, las circunstancias de mi vida, Dios puede verlas antes que sucedan.

Frecuentemente la raíz de la codicia es la desconfianza en la providencia de Dios. La fe nos conduce a buscar todo en Dios. Cuando reconocemos que todo lo que somos y tenemos viene de Dios y que todo lo que pudiéramos desear se encuentra en El, entonces la codicia ya no será una tentación para nosotros.

 

La fe nos conduce a estimar y valorar las cosas espirituales y eternas. Frecuentemente, la causa de la codicia es la ingratitud, es decir el hecho de que no estamos agradecidos por lo que Dios nos ha dado. La fe nos conduce a reconocer que nuestras bendiciones y privilegios más grandes son los espirituales. Vemos por ejemplo, el privilegio de conocer a Dios, de tener una relación personal con El, la oportunidad de vivir una vida que tiene propósito y produce fruto para la eternidad, la oportunidad de glorificar a Dios, etcétera. ¡Estas bendiciones son de valor infinito! Entonces, la fe nos conduce a “codiciar” las cosas espirituales en lugar de las materiales. A fin de cuentas, la codicia pecaminosa consiste en desear las cosas terrenales más que las celestiales.

 

Miren lo que decía Spurgen: “La providencia de Dios es el eje sobre cual gira todo” Piensa en el eje de una rueda de una llanta, el eje no se mueve, la llanta se está moviendo, está dando vueltas. Y no importa cuanto sea el movimiento o que tan accidentado sea el movimiento, el eje permanece sin moverse. Así es la providencia de Dios, Él está en control de todas las cosas. Dios sigue sentado en su trono. Si tú eres un hijo de Dios, tú tienes que entender que cuando pones tu confianza en Él. Él se encargara de muchas cosas de tu vida, esta es la providencia de Dios.

Y aquí hay algo importante Él tornara todas las cosas a favor de los que le aman y confían en Él, tienen Fe en Dios. ¿Cuantos han experimentado esto? Yo puedo contar muchos testimonios, donde Dios ha  actuado en nuestras vidas, y en otro. Esa es la providencia de Dios. Salmo 37:25: “…Y no he visto justo desamparado”

Nosotros vencemos la codicia cuando entendemos la providencia. Dios está a cargo de mi vida. Eso no significa que yo no voy a trabajar, que no voy a esforzarme, que no voy a luchar, sí, pero la condición de mi corazón no es una condición de codicia, de querer acumular más cosas. Dios es tan bueno que aun en nuestros escases y en nuestro sufrimiento tiene un propósito bueno para nosotros, tiene un propósito benevolente.

Rom.5.3. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4. y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;

 

A Dios no solo le interesa la Salvación, sino también en las cosas pequeñas de tu vida. Y esas cosas que tu vez adversas en este momento, van a producir en ti carácter, van a producir esperanza. Yo no sé cuántos de ustedes han dicho después de haber pasado por una crisis: “Es lo mejor que me pudo haber sucedido”, ¿Si verdad? Después de una enfermedad, después de haber perdido un trabajo, decimos: “Es lo mejor que me pudo haber sucedido”. Y eso es la providencia de Dios. Es como Dios está detrás de todas las cosas.

3.- Debemos estar contentos con lo que tenemos:

Esta es la base de este mandamiento, vencemos la codicia cuando estamos contentos con lo que tenemos. Pero que significa la palabra Contento: No significa feliz, no significa alegre, no significa que todo está bien y que andamos de fiesta todos los días, ¡No! Contento: Habla mucho mas de profundidad de espíritu, habla de una satisfacción interna, una paz de nuestro corazón, una paz que sobrepasa todo entendimiento, toda circunstancia difícil. El estar contento es algo que viene del corazón. La palabra “Contenedor”, viene de la misma raíz contento. Un contenedor, es donde tú guardas algo, donde tú contienes algo

Y la persona que está contenta dice yo estoy completo, yo estoy contenido en esto, no estoy desesperado, no estoy luchando, no tengo un problema con la avaricia, yo sé lo que yo necesito, y aquí esta lo que yo necesito. Está contenido en mi corazón. ¡Eso me hace feliz!

Si me puedo comprar un carro mejor, lo voy a hacer, si puedo comprar una casa mejor lo voy a hacer, si puedo tener otro negocio lo voy a hacer. Pero si no es posible no hay problema, pero eso no afecta mi seguridad, no afecta lo que tengo dentro de mí porque yo estoy seguro, yo estoy contento. Hay esa profundidad de espíritu en mí. Mis deseos no están fuera de control, están controlados, están contenidos. ¡Esta es la verdadera riqueza!

Si te preguntas: ¿Quién es verdaderamente rico? ¡No es el que tiene más! ¡El que es verdaderamente rico es aquel que está contento con lo que tiene!

1Ti.6.6. Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 7. porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 8. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. (VRV60)

 

1Ti.6.6 Ahora bien, la verdadera sumisión a Dios es una gran riqueza en si misma cuando uno está contento con lo que tiene. (VL2000)

Heb.13.5. Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;

 

La persona contenta, no es fácilmente distraída con cosas del mundo.

A través de los años muchas personas me han venido a ofrecer “grandes negocios” Y les soy sincero, no estoy interesado en hacerme rico con esos negocios, por más prometedor que parezcan. Principalmente por lo que Dios me ha llamado a hacer: “Predicar su Palabra”. Lo que estoy haciendo está bien (Luc.10:42) no quiero más. Tienes que está seguro en lo que tú eres, en lo que tú tienes, y no distraerte con la avaricia.

4.-Concidera a los que no han entendido, háblales y toma una decisión.

El Nuevo Pacto, considera este pecado como tan grave que las personas que son culpables de este pecado no pueden permanecer como miembros de una iglesia. El Nuevo Testamento dice que los avaros deben ser expulsados de la membresía, como cualquier otra persona que vive en pecado.

 

1 Cor.5:11 “Mas ahora os he escrito, que no os envolváis, es a saber, que si alguno llamándose hermano fuere fornicario, ó avaro, ó idólatra, ó maldiciente, ó borracho, ó ladrón, con el tal ni aun comáis”

 

Ya hemos visto que la avaricia (codicia) es la idolatría y aquí el apóstol dice que ni siquiera debemos comer con quienes se identifican como creyentes, pero que viven bajo este pecado.

 

1 Cor.6:10“Ni los ladrones, ni los avaros (codiciosos), ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios.”

 

Efe.5:5″Porque sabéis esto, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro (codicioso), que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.”

 

Estos dos textos declaran que la persona que vive abiertamente en la codicia y en la avaricia, no es un hijo de Dios.

 

Este asunto se vuelve aún más grave cuando consideramos el hecho de que en muchas iglesias de hoy existe una conspiración de silencio respecto a este pecado. Es decir, nadie dice nada en contra de la codicia. Peor aún, en muchas iglesias no solo los miembros ordinarios, sino también los líderes espirituales y aún los pastores y diáconos son culpables de este pecado. Esto resulta obvio por el hecho de que las iglesias evangélicas de hoy no expulsan a nadie por este motivo. Es decir, no consideran la codicia y la avaricia como pecados que merecen una expulsión, pero el Nuevo Pacto enseña lo contrario.

 

Aún peor, hoy en día tenemos el fenómeno de muchas iglesias que predican El evangelio de la prosperidad”. En estas “iglesias” se enseña “que la prosperidad económica y las posesiones materiales son señales de la bendición de Dios y cosas que son garantizadas por el evangelio”. El apóstol Pedro nos advierte respecto a los maestros falsos que

 

2Pe.2.3. y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.

 

1Ti.6.5. disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.

 

Muchos pastores se han callado respecto a los pecados de los miembros de su iglesia porque no quieren perder su ayuda económica. Sin lugar a dudas, hay muchos “ministros” que ingresaron al ministerio por motivos económicos. Muchos de ellos son simplemente charlatanes religiosos y ladrones. Además de esta triste realidad, debemos reconocer también que hay algunos miembros de iglesias evangélicas que tratan de controlar y manipular a su pastor por medio del dinero.

 

5.- ¿Una pregunta es malo tener dinero o ser rico?

 

La respuesta a esta pregunta está en:

 

3Ju.1.2. Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

 

Entonces, podemos buscar la prosperidad en este mundo en la medida en que prospere nuestra alma. ¡Pero! si la medida en que nuestra alma prospera espiritualmente fuera la medida de nuestra prosperidad económica, muchos de nosotros estaríamos en banca rota y en la calle pidiendo limosna. Y si el bienestar de nuestra alma correspondiera a nuestra salud física, muchos estaríamos muy enfermos y algunos estaríamos muertos. Debemos dar gracias a Dios que no existe un paralelo exacto entre nuestra condición espiritual y nuestra condición física o económica en este mundo.

 

Mat.16.26. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

 

No es un pecado ser rico, pero tampoco podemos considerar la pobreza como una virtud. En la Biblia tenemos muchos ejemplos de personas ricas y de personas pobres, y ambas evitaron la codicia. ¿Cómo lo hicieron? Buscando primeramente y sobre todas las cosas, la prosperidad de sus almas.  Mat.6:33 Buscar primero el Reino de Dios.  No es pecado nacer pobre, no heredar nada de nuestros padres y trabajar con nuestras manos para ganar nuestro pan cotidiano, y tampoco no tener casas ni terrenos, ni muchas posesiones materiales. Tampoco es una virtud o mérito. No nos hace ni mejores, ni peores ante Dios. El Señor Jesucristo era pobre. No tenía plata ni oro y muchas veces; no tenía ni siquiera en donde reclinar su cabeza. Cristo sabe qué significa ser pobre. La pobreza no es un pecado y tampoco la riqueza. Lo que cuenta es la actitud del hombre respecto a lo que tiene.

Todos tendremos que rendir cuentas a Dios por lo que nos ha dado. Si tenemos mucho nuestra responsabilidad es mayor. Todos somos mayordomos. Nuestras ventajas, dones, capacidades, talentos, posesiones, etc. nos han sido prestadas por Dios y debemos usarlas para el máximo provecho en su servicio.

 

6.- Encuentra satisfacción en Dios:

Rom.8.28. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

 

¿Si hemos sido llamados cuál es tú más grande anhelo?  ¿Se acuerda de la canción con que iniciamos?  Está basada en el Salmo 42:1.

Sal.42.1. Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.

 

Así como un ciervo brama por las agua, cuando se ve perdido, cuando no encuentra agua y empieza a bramar, un bramido que asusta. ¡Así te anhelo Dios mío! Así como un ave que anhela ver el sur, cuando ha sufrido en el invierno que quiere ver el sol y quiere canta. ¡Así te anhela mi corazón Dios mío!

Como una persona que le han roto el corazón y está buscando de nuevo ser completado, completada, ¡Así te anhelo! Como un árbol que esta plantado en la sequía esperando que llueva otra vez ¡Así te anhelo!

Dijo Asaf, sobre su experiencia de envidiar a los malos:

Sal.73.2. En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. 3. Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos.

 

Sal.73.17. Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.

Sal.73.25. ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. (VRV60)

 

Sal. 73.25. ¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Te deseo más que cualquier cosa en la tierra (VL2000)

Si estoy aquí en la tierra y si tengo cosas y si estoy preocupado por mi familia, por mis hijos, y trabajo, y si se puede mi negocio va a crecer y tal vez tenga más. ¡Pero lo que más anhelo aquí en la tierra eres Tú! ¡Eres Tú Dios mío!

Cuando nosotros encontramos satisfacción en Dios, cuando nuestro corazón está enfocado en Él, cuando Él es nuestro Norte, no te tienes que preocupar por la avaricia.

Los levitas decían. ¡Tú eres mi herencia, tú eres mi porción! ¡Tú eres la heredad que me ha tocado! decían los levitas que no les había tocado heredar tierra, cuando se repartió la Tierra Prometida. Ellos estaban para trabajar en el Tabernáculo, en el Templo, Ellos decían: ¡Tú eres mi Heredad! ¡Tú eres mi Herencia! 

Sal.16.6. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado.

 

Porque Tú  Dios eres todo lo que yo necesito, ese es mi deseo. Esto es muy importante ya que: Tenemos que ser curados de la miopía espiritual que nos hace pensar que las posesiones es lo que da significado a nuestra vida. La miopía espiritual es ver solo de cerca, es no ver lo que está mucho más allá de las posesiones.

Las posesiones son como un espejismo que nos engañan, nos vamos corriendo tras ellas pensando que esto es lo que necesito, y llegamos a ese lugar y nos damos cuenta que es un espejismo. Las posesiones son como un señuelo en un anzuelo y caemos como peces. Las posesiones no eran lo que yo necesitaba.

¿Saben porque? Porque tú y yo fuimos creados por Dios para mucho más que acumular cosas, mucho más que tener riquezas.

Esto comenta un gran predicador: C.S.Lewis:

“Pareciera que nuestro Dios encuentra nuestros deseos muy sencillos, muy débiles. Somos criaturas poco entusiastas, jugando con bebidas, relaciones y ambición, cuando la alegría infinita está siendo ofrecida a nosotros… Somos muy fáciles de satisfacer”.

Si tu estas satisfecho con una mejor casa, si tu estas satisfecho con un mejor auto, si tu estas satisfecho con más dinero en tu cuenta de banco. Está sufriendo de miopía espiritual. Tus deseos son “pobres”. Tus deseos deben ir mucho más allá de las cosas materiales.

Por eso La Biblia cuando hablan de los hombres en Las Sagradas Escrituras dice: “Que se sostuvieron como viendo al invisible (Heb. 11:27) Siempre teniendo su vista en algo más que las posesiones, en algo más que el éxito. Hasta esto nos lleva el mandamiento de no codiciar.

Por eso empieza con el que dice: Éxo.20.2. Yo soy YHVH tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre 3. No tendrás dioses ajenos delante de mí.

Y se va hasta el último mandamiento: Éxo.20.17. No codiciarás: esos dioses, te van a decepcionar, es un espejismo, es un señuelo.

“En mi esta todo lo que tú necesitas, dice Dios”. Por eso es que cuando entendemos este mandamiento, los demás, ¡No son pan comido! Pero son más fáciles de cumplir, cuando este último lo llevamos a cabo. Él la fuente de mi gozo, de mi alegría, de mi felicidad, de mi satisfacción, ¡Dios es la fuente de mi todo!

Pero me pueden decir, hno. Al, es que yo no me siento como tú te sientes, con esa hambre, con ese deseo por Dios. ¿No entiendo como pueda ser Dios la satisfacción de toda mi vida?

Bueno yo les sugiero que lean Los Salmos, en ellos se halla un mapa que nos guía a descubrir los manantiales en Dios, y los salmistas hablaban en un lenguaje que nos llevan a  tener esa “hambre por Dios”. Hablaban de la presencia de Dios, como comer de la grosura de la carne y si la has probado alguna ves dirás: “que rica esta esta carne”, algo así nos tratan de compartir lo salmistas en cuanto la presencia de Dios. ¡Estar en tu casa es lo que más me llena, más me satisface, es mi anhelo! ¡Lean Los Salmos!

Sal.84.2. Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de YHVH; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

 

Heb.11.14. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una

patria; Heb.11.16. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial;

 

Salmo 42:1 Como el ciervo brama por las corrientes de agua, Así, oh ’Elohim, te anhela el alma mía. 2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo entraré y veré el rostro de Dios? 3 Mis lágrimas fueron mi pan de día y de noche, Mientras todo el día me dicen:

¿Dónde está tu Dios? 4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí:

De cómo marchaba con la multitud y los conducía hasta la Casa de Dios, Entre voces de júbilo y de acción de gracias de la multitud en fiesta solemne. 5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en ’Elohim, porque aún he de alabarlo:

¡Salvación mía y Dios mío! 6 Mi alma está abatida dentro de mí, Por tanto, me acordaré de ti desde la tierra del Jordán, Y de los hermonitas, del monte Mitsar. 7 Un abismo llama a otro abismo con el rumor de tus cascadas, Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. 8 De día YHVH enviará su misericordia, Y de noche su cántico estará conmigo. Oración al Dios de mi vida: 9 Digo a ’El: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué ando enlutado por la opresión del enemigo? 10 Como quien quebranta mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?

11 ¿Por qué te abates alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en ’Elohim, porque aún he de alabarlo: ¡Salvación mía y Dios mío!

 

Porque no cantamos el coro de este himno.

 

Editado por: Al Eved   25/08/5776

 

KEHILA CASA DE PAZ

SALTILLO, COAHUILA, MEXICO.                                                                                               al.eved @gmail.com

ASI TE ANHELO (JAR)

Como anhela plenitud un corazón vacío, 
un corazón herido, para poder así encontrar
razón para vivir.

Como anhela ver llover plantada  en la sequía
un árbol cada día, para volver a renacer
danzar y florecer

CORO
así te anhelo yo
te anhelo tanto en la mañana
así te anhelo yo
por ti mi corazón desmaya
te anhelo tanto que no pienso en otra cosa que no seas tú

2
como brama de la sed un ciervo por el rio
cuando se ve perdido, para saciar así su sed
saltar y al fin correr

Como anhela ver el sol una ave que ha sufrido
en el invierno frio, para encontrar de nuevo el sol
y alzar así su voz

CORO
así te anhelo yo
te anhelo tanto en la mañana
así te anhelo yo
por ti mi corazón desmaya
te anhelo tanto que no pienso en otra cosa que no seas tú
te anhelo tanto que no pienso en otra cosa que no seas tú
que no seas tú…