Guerra de Kitos (115 – 117) (en hebreo: מרד הגלויות mered ha’galoyot, «Rebelión del exilio») es el nombre dado a la segunda de las guerras judeo-romanas. El nombre proviene del general romano Lusio Quieto, quien reprimió despiadadamente la rebelión judía en Mesopotamia y fue luego enviado a Judea como procurador por el “emperador” romano Trajano (reinó desde el año 98 hasta su muerte en 117), cargo que mantuvo hasta que fue ejecutado por orden de Adriano.

En el año 113, Trajano inició su campaña militar contra el Imperio parto, con el objetivo de conquistarlo y llegar a India, como Alejandro Magno.

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Para esto, movilizó las legiones desplegadas en todo el Imperio, dejando desguarnecidas las ciudades conquistadas del norte de África y otros sitios. Para garantizar sus líneas de comunicaciones y abastecimientos, ocupó el reino de los nabateos ( en EDOM), cuya capital fue Petra,  para tener la ciudad de Palmira como base para el ataque y, dada la historia de levantamientos de la provincia de Judea, tomó una serie de medidas contra los judíos: entre otras cosas, les prohibió el estudio de la Toráh y la observancia del Shabat. Estas medidas causaron indignación en la población judía, tanto dentro como fuera del territorio de Judea.

PALMIRA

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En el año 115, el ejército romano comenzó su ofensiva contra los partos, logrando conquistar Mesopotamia, incluidas las ciudades de Babilonia y Susa, sedes de grandes academias judías. Las colonias judías de estas ciudades, conocedoras de las persecuciones que sus sabios sufrían en Judea, y que vivían en un marco de libertad religiosa desde hacía 600 años, combatieron encarnizadamente contra las legiones romanas y apoyaron a los partos.

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Las comunidades griegas de Cirenaica (Libia) y Chipre atacaron los barrios judíos excusándose en el apoyo que estos daban a los partos. Este ataque llevó a las comunidades judías a la organización de su autodefensa y contraataque.

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El historiador eclesiástico Eusebio de Cesarea dice: «Los judíos, dominados por un espíritu de rebelión, se levantaron contra sus conciudadanos griegos».

Los judíos de Cirene (en Libia), capital de la provincia romana de Cirenaica, liderados por un tal Lucas (Dión Casio lo denomina Andreas, probablemente su nombre romano) atacaron los barrios griegos, destruyendo numerosos templos dedicados a dioses paganos, como Júpiter, Apolo, Artemisa e Isis, así como edificios que simbolizaban el poder romano. Según Casio, murieron cerca de 200 000 romanos.

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El movimiento comandado por Lucas se dirigió luego a Alejandría (al norte de Egipto), entró en la ciudad, abandonada por las tropas romanas con base en Egipto dirigidas por el gobernador Marco Rutilio Lupo, e incendió algunos barrios de la misma. Tanto los templos paganos como la tumba de Pompeyo fueron destruidos. Esto obligó a Trajano a enviar nuevas tropas al mando del praefectus pretorius Quinto Marcio Turbo para pacificar las provincias de Egipto y Cirenaica, lo que se logró en el otoño del año 117. Así, Los bienes y las propiedades de las comunidades judías fueron expropiadas para reconstruir las ciudades y los daños causados por el levantamiento. Su líder Lucas presumiblemente huyó hacia Judea.

Fuentes y agradecimiento:
https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Kitos