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Impulsivo e impredecible. Es el único que será capaz de hacer valer la ley aprobada por el Congreso estadounidense en octubre de 1995 llamando al reconocimiento de Jerusalén  como capital de Israel y autorizar recursos para mudar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén.
La ley está ahí pero no se ha aplicado por temor a la seguridad del cuerpo diplomático y del mismo Estados Unidos.
Barack Obama aplazó una y otra vez el cambio, ya que eso en términos de política internacional, es un reconocimiento del Estado de Israel como legítimo, lo que podía disparar el ataque terrorista a la embajada y por supuesto a ese país. Obama lo tenía bien claro y en toda su administración decidió no complicar el tema.
Para nadie es extraño que Donald Trump simpatice con Israel. Aunque él es presbiteriano, su hija Ivanka se convirtió al judaísmo ortodoxo por lo que sus nietos son judíos. En numerosas ocasiones ha hablado del orgullo que le da ser abuelo de judíos.
En ese mismo sentido, Trump no esconde su rechazo por los inmigrantes, no sólo los mexicanos, también los musulmanes.
¿Qué podemos ver en las próximas semanas o meses?
1. Recelo del islam radical.
El mismo gobierno israelí procuró que Trump no visitara Israel. Benjamin Netanyahu temía por la seguridad del candidato. DAESH (ISIS) ha solicitado que los musulmanes ataquen a Estados Unidos en respuesta a la pérdida de la ciudad de Mosul, en Siria. ¿Qué sucederá considerando que Trump ha prometido en campaña ser incluso más intolerante con los musulmanes?
2. Expansión del conflicto arabe-israelí.
Por un lado prometió cambiar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalen, pero por otro ha negado su intención de enviar ejércitos a Medio Oriente. Esto fortalecerá la presencia rusa en la zona, incluso ha manifestado sus intenciones de colaborar con el presidente ruso Vladimir Putin, que ya desde hace meses se perfila como lider absoluto de esa región. Trump manifestó sus intenciones del cambio de embajada entre dos declaratorias de la UNESCO de que la ciudad vieja de Jerusalen es musulmana (un día después de Yom Kipur), y justo cuando se presenta la propuesta palestina ante la UNESCO de reclamar para sí los rollos del mar muerto.
Mientras tanto el vaticano fortalece sus relaciones con el mundo musulman en Francia, por lo que es evidente que no solicitará que a la ciudad de Jerusalen le sean reconocidas sus fuentes cristianas.
Imagínense esto. Los palestinos buscan reconocimiento internacional y fortalecen su presencia en la ONU, mientras Trump reconoce a Israel como Estado legítimo ante la comunidad internacional, pero no fortalece la presencia militar en Medio Oriente. Todo lo contrario, Rusia y su principal aliado, Irán, se encuentran controlando la zona.
3. Medidas proteccionistas y eliminación del intervencionismo.
No solo desea renegociar el TLCAN (Tratado de libre comercio con México y Canadá) o no ratificar el TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) si no asegura creación de empleos. También en política exterior ha decidido cambiar la forma en que Estados Unidos se relaciona con el resto del mundo. Ha acusado al gobierno de Obama (del que Hillary era subsecretaría) de haber llevado al desastre a Libia y Siria y de haber extendido el yihadismo al haberlo equipado con armas mientras el ejército estadounidense se encontraba en Irak. Aún más. Trump ha criticado el acuerdo unilateral con Irán, aunque no ha manifestado intenciones de cancelarlo.
4. Cambio de política económica.
No solo por el cambio de juego de la economía mundial que Trump pretende hacer en términos de tratados internacionales, también ha acusado a China (el mayor inversor de Estados Unidos) de burlar las reglas del comercio internacional. Trump quiere mirar hacia adentro, quiere impulsar el empleo y bajar los impuestos, crear grandes obras de infraestructuras “las mayores desde la Segunda Guerra Mundial”, ha asegurado.
El panorama internacional se dirige rápidamente hacia un sólo lugar: Israel está solo en Medio Oriente, mientras su frontera norte sigue militarizándose con tropas rusas, chinas, sirias e iraníes, mientras la opinión internacional sigue apostando por la propuesta árabe ¿No es esta la mezcla perfecta para la Guerra de Gog y Magog?, ¿Sigue creyendo que Gog es Estados Unidos? Es tiempo de dejar de pensar en Estados Unidos como el gran líder mundial, y darnos cuenta que su mismo nuevo presidente reconoce los grandes retos a los que se enfrenta, mientras desconoce e ignora las implicaciones de su propia política impulsiva. ¿Ya vió lo que opinan los analistas económicos de Trump? (Haga click aquí)
Es tiempo de voltear a Medio Oriente y observar que esta es la última pieza de un mecanismo que está a punto de activarse.
Los rabinos vienen advirtiéndolo desde hace tiempo.