JERICÓ

Importante ciudad del valle del Jordán (Dt. 34:1, 3), en la ribera occidental del río, a unos 8 Km. de la costa septentrional del mar Muerto, y aproximadamente a 27 Km. de Jerusalén. Jericó se halla en la parte inferior de la cuesta que conduce a la montañosa meseta de Judá. La ciudad era conocida como LA CIUDAD DE LAS PALMERAS (Dt. 34:3; Jue. 3:13); la primera mención en las Escrituras se da en relación al campamento de los israelitas en Sitim (Nm. 22:1; 26:3).

GILGAL

La situación de Jericó, ciudad muy fortificada, le daba el dominio del bajo Jordán y de los pasos que llevaban a los montes occidentales; la única manera de que los israelitas pudieran avanzar al interior de Canaán era tomando la ciudad. Josué envió a dos espías para que reconocieran la ciudad (Jos. 2:1-24), el pueblo atravesó milagrosamente el Jordán en seco, y plantaron las tiendas delante de la ciudad. Por orden de Dios, los hombres de guerra fueron dando vueltas a la ciudad, una vez por día, durante seis días consecutivos. En medio de los soldados, los sacerdotes portaban el arca del pacto, precedida por siete sacerdotes tocando las bocinas. El séptimo día dieron siete veces la vuelta a la ciudad; al final de la séptima vuelta, mientras resonaba el toque prolongado de las bocinas, el ejército rompió en un fuerte clamor, las murallas se derrumbaron, y los israelitas penetraron en la ciudad. En cuanto a la fecha, sería alrededor del año 1403 a.C. (cf. ÉXODO Y PEREGRINACIÓN POR EL DESIERTO).

La ciudad había sido proclamada anatema. A excepción de Rahab, que había dado refugio a los espías, y su familia, todos los demás habitantes fueron muertos. El oro, la plata, los objetos preciosos, entraron al tesoro de Jehová. Josué lanzó una maldición contra quien reconstruyera la ciudad (Jos. 5:13-6:26).

Presentación1

Fue Garstang quien descubrió la evidencia de los muros caídos, y esta evidencia fue fotografiada por él y por posteriores investigadores. Los muros habían caído de dentro hacia afuera. Sus fundamentos no habían sido minados, sino que debieron ser derrumbados por un potente temblor de tierra. También había evidencia de un violento incendio de la ciudad.

Presentación2

En base a la revisión de Velikovsky y Courville, la destrucción de Jericó concuerda perfectamente con todos los detalles físicos de la destrucción y con los restos arqueológicos, y no se puede objetar a la identificación efectuada por Garstang en 1930-1936, ni a la fecha de 1400 a.C. Los restos correspondientes a la conquista correspondían a una doble muralla de ladrillos, con un muro exterior de 2 m. de espesor, un espacio vacío de alrededor de 4,5 m. y un muro interior de 4 m. Estos muros tenían en aquel entonces 9 m. de altura. La ciudad, muy pequeña, estaba entonces tan superpoblada que se habían construido casas en la parte alta de la muralla, por encima del espacio vacío entre las dos murallas (cf. la casa de Rahab, Jos. 2:15). El muro exterior se hundió hacia afuera, y el segundo muro, con sus edificaciones encima, se hundió sobre el espacio vacío. Así, la arqueología nos da, en realidad, una evidencia totalmente armónica con el relato de las Escrituras.

http://www.sedin.org/propesp/Jerico.htm

Jericó

En Canaán, en el momento de la conquista de los hebreos, cada ciudad tenía su propio templo dedicado a alguna fuerza de la naturaleza. El nombre de Jericó deriva de la palabra hebrea ירח (Iareaj), que significa “luna”. Los habitantes de Jericho adoraban a la luna, al dios “Ieraj”. Del mismo modo, en el otro lado de la cordillera central de Judea, la ciudad de Beit Shemesh, que significa “Casa del Sol”; siendo “Shamash” el dios del sol. Es en este ambiente que se puede apreciar la importancia de la historia de la conquista.(https://es.wikipedia.org/wiki/Jeric%C3%B3).

Jericó es la PUERTA DE ENTRADA A LA TIERRA PROMETIDA. Dicen las escrituras que esta puerta  estaba cerrada por causa de los iraelitas.

JOSUE

“6:1 Ahora, Jericó estaba cerrada, BIEN CERRADA, a causa de los hijos de Israel; NADIE ENTRABA NI SALÍA.”

La puerta de entrada estaba firmemente cerrada, sin embargo Dios le habla a Josué por medio de un enviado (el príncipe del ejército de Jehová) y le anuncia que aunque las puertas estén cerradas, Dios le ha entregado en sus manos a Jericó, a su rey, y a sus varones de guerra.

Jericó fue la primera de varias puertas a tomar, pero fue la puerta de entrada a la tierra prometida, FUE LA PUERTA PRINCIPAL y por lo que fue llamada “anatema”y su destrucción sellada con una maldición a fin de que nadie volviera a edificarla.

JOSUE

“6:26 En aquel tiempo hizo Josué un juramento, diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su primogénito eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus puertas.”

Con la conquista de esta puerta principal y el resto de ellas se cumplió la promesa del Eterno a Abraham:

GENESIS

22:16 y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; 
22:17 de cierto te bendeciré, y multiplicaré  tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar;  Y TU DESCENDENCIA POSEERÁ LAS PUERTAS DE SUS ENEMIGOS. 

Texto Bíblico: Josué 6:1-27

 

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