Como bien sabemos, la casa de Judá fué exiliada a Babilonia bajo el reinado de Nabuconodosor II en el 587 a. C. conquistando a Jerusalén, destruyendo su Templo y  poniendo fin a la independencia de los hebreos.

A pesar de que se suele considerar al Cautiverio de Babilonia como un destierro total del pueblo hebreo, el traslado de la población sólo afectó a las clases altas hebreas. Los conquistadores de Israel tenían interés en impedir que resurgiera allí un poder político fuerte, y para eso, “importaron” por la fuerza a la clase dirigente capaz de liderar una posible revuelta. El bajo pueblo, por su parte, no fue mayormente afectado por estos traslados forzosos.

La pérdida de su independencia nacional fue un enorme trauma para los hebreos, quienes como defensa psicológica dieron el paso del antiguo Yehovaísmo nacionalista a la religión moderna del judaísmo. Asimismo incubaron las primeras esperanzas mesiánicas, y creyeron que Yehová los estaba poniendo a prueba para oportunamente producir un milagroso cambio en las circunstancias, que traería consigo el final de los tiempos y el restablecimiento de la independencia judía.

A pesar de todos ello, el grupo de hebreos exiliados prosperó. La suerte de los hebreos en Babilonia es narrada por textos bíblicos tales como los libros de Daniel y Ester. Ambos sugieren que los hebreos alcanzaron altas posiciones entre los mesopotámicos. También habrían tomado contacto con las prácticas idolátricas de los babilonios que son descritas con detalle en el libro de Baruc (secretario o escriba del profeta Jeremías). Se trata de una carta (capítulo 6) que Jeremías dictó a Baruc para comunicársela a los judíos antes de ser deportados con el fin de prevenirles de dichas prácticas que Yehová consideraba contrarias al monoteísmo y por tanto pecaminosas. Consistían en figuras de oro, de plata y de madera hechas por artesanos y orfebres a grandes precios, llevadas a hombros, con lámparas, con coronas en la cabeza, con lujosos vestidos de púrpura, revestidas de oro, tomadas por dioses y seguidas por delante y detrás por multitudes que los adoraban, esperando que les dieran prosperidad y protección. (lo que llamamos hoy día procesiones religiosas).

BARUC (Biblia Católica)

3….Ahora bien, ustedes verán en Babilonia dioses de oro, plata, de piedra y de madera, llevados a hombros, que causan un gran temor respetuoso a las gentes.

4 Guardense, pues, Ustedes de imitar lo que hacen los extranjeros, de modo de que vengan a temerlos….

7 Puesto que la lengua de los ídolos fue pulida por el artífice, son un mero engaño, e incapaces de poder hablar aunque estén dorados y plateados.

8 Y al modo que se hace un adorno para una muchacha que gusta engalanarse, asi, echando mano del oro, los adornan con esmero.

9 A la verdad los dioses de ellos tienen puesta en la cabeza coronas de oro que, después juntamente con la plata, les arrebatan los sacerdotes a fin de gastarlo para si mismo……

Mardoqueo el tío, padre adoptivo y tutor de la que fuera mas adelante la reina Ester, fué uno de los llevados cautivos por Nabuconodosor.

ESTER

2:5 Había en Susa residencia real un varón judío cuyo nombre era Mardoqueo hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, del linaje de Benjamín
2:6 el cual había sido transportado de Jerusalén con los cautivos que fueron llevados con Jeconías rey de Judá, a quien hizo transportar Nabucodonosor rey de Babilonia.

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Nabuconodosor II cuyo reinado el Imperio neobabilónico conoció su máximo esplendor, antes de ser anexionado al Imperio persa. Es especialmente recordado como gran restaurador y constructor de templos y edificaciones públicas, como los jardines colgantes de Babilonia (una de las siete maravillas del mundo antiguo) y un zigurat que ha sido identificado como la bíblica «Torre de Babel».

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Zigurat

Nabucodonosor era hijo de Nabopolasar, un general caldeo que, tras la muerte de Asurbanipal, rey de Asiria, se había proclamado soberano de Elam, Mesopotamia, Siria y Palestina, fundando un Imperio neobabilonio que vino a ocupar el espacio del declinante Imperio asirio de Asurbanipal.

Nabucodonosor aseguró el dominio de estos territorios derrotando a los egipcios en la batalla de Karkemish (605 a.C.), todavía en vida de su padre. Muerto Nabopolasar en aquel mismo año, Nabucodonosor le sucedió y se consagró a la tarea de consolidar el imperio que había heredado, combatiendo incesantemente contra sus enemigos, especialmente en la zona sirio-palestina.

A pesar de que Nabucodonosor había ocupado Jerusalén y deportado a muchos judíos a Babilonia, el rey Joaquín de Judá se rebeló en connivencia con los egipcios en el 597 a.C.; tras recuperar Jerusalén, Nabucodonosor los castigó con una segunda deportación a Babilonia. Puso entonces en el trono de Judá a Sedecías, que también le traicionó, rebelándose de nuevo en alianza con Tiro y Egipto (586 a.C.).

Tras un año y medio de asedio, Nabucodonosor tomó Jerusalén por tercera vez, mandó destruir la ciudad y el templo (clave de la identidad del pueblo judío) y envió un tercer contingente de judíos deportados a Babilonia; este «cautiverio babilónico» de los judíos se prolongaría hasta que el Imperio neobabilonio fue conquistado por Ciro el Grande, quien ordenaría restaurar el templo y permitiría el regreso de los deportados a su país de origen.

Tras una dura lucha, Nabucodonosor completó su victoria con la anexión de Tiro (573 a.C.) y una nueva derrota de los egipcios (567 a.C.). Desde entonces, Nabucodonosor se consagró al engrandecimiento de Babilonia, dándole el esplendor que merecía su carácter de capital de un vasto imperio: la rodeó de una doble muralla con puertas monumentales, la adornó con los célebres jardines colgantes (una de las siete maravillas del mundo antiguo), reparó puentes y canales y construyó o más probablemente amplió un santuario con un zigurat de 90 metros de altura (identificado con la Torre de Babel del relato bíblico) y un templo al que se accedía por una gran vía procesional.

DANIEL

4:30 habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad

La muerte de Nabucodonosor en el año 562 a.C. desencadenó un periodo de luchas internas que llevó al trono a Nabonides (556-539 a.C.), último rey de Babilonia. Ya al final del reinado de Nabucodonosor II habían empezado a aparecer síntomas de decadencia, que se manifestaron en la lucha por el poder entre los sacerdotes del dios Marduk y los de Samash.

dioses

Ciro el Grande, fundador del Imperio Persa, aprovechó la debilidad causada por esta pugna para imponer su dominio sobre Babilonia (539 a.C.), que pasó a formar parte del Imperio Persa.

Durante su reinado, Nabuconodosor tuvo  pensamientos por saber lo que había de ser en lo por venir y el Eterno le mostró en sueños lo que debía de ser (Daniel Capítulo 2). No se consiguió a ningún mago ni adivino que pudiera decir el sueño y su interpretación, pero si se halló a David siervo de Yehová, traído en cautiverio entre los hijos de los poderoso de Judá, y por medio de quien el Eterno reveló el misterio: La imagen de los imperios.

Estatua

Estaremos observando como el sueño de Nabuconodosor se irá cumpliendo con el tiempo y veremos detalles de cada uno de los imperios.

 

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Rey Nabonido o Nabonides

Corregente con Belsasar y último rey del Imperio Neobabilónico (556-539 a. C.), Nabonides . Su reinado finalizó con la caída de Babilonia ante el rey persa Ciro el Grande.

Nabonido mostró especial interés por el dios lunar Sin y su templo en Harrán, del que su madre –llamada Adad Adagupi– era sacerdotisa. Solía ser la postura más generalizada entre los especialistas considerar que esta preferencia de Nabonido habría sido mal recibida en Babilonia, donde la posición de dios henoteísta de Marduk podría haberse sentido amenazada. E sta habría sido una de las razones del retiro de Nabonido al oasis de Taima.

Cilibdro de Nabonido

Oasis de Taima

Oasis de Taima

Sin embargo, en los últimos años nuevas interpretaciones han puesto en duda esta concepción. De acuerdo con ellas, si bien no puede negarse la preferencia personal de Nabonido hacia el dios Sin, es imposible, asimismo, decirse que haya desvalorizado o negado otros cultos a tal extremo. Se señala también que no existen indicios de desórdenes internos que pudieran ser indicativos de lo contrario. De hecho, incluso durante su estadía en Taima, no tenemos noticia de intentos de derrocar a Nabonido, el que, por lo demás, pudo regresar a Babilonia sin problemas.

Las fuentes nos informan que Nabonido hizo transportar a Babilonia las más importantes estatuas de culto de la baja Mesopotamia en el momento en el que la ciudad era amenazada por el ejército persa. Esto no sería un signo de blasfemia, sino parte integral de la defensa de Babilonia: al reunir en ella a las estatuas divinas (lo que implica un esfuerzo administrativo importante), Nabonido trataba de asegurarse en apoyo de los dioses en el inminente conflicto armado contra los persas. La Crónica de Nabonido informa que:

En el mes de [Âbu]?, Lugal-Marada y los demás dioses del poblado de Marad, Zabada y los demás dioses de Kish, la diosa Ninlil y los demás dioses de Hursagkalama visitaron Babilonia. Hasta el final del mes de Ulûlu todos los dioses de Akkad –aquellos de arriba y aquellos de abajo– entraron en Babilonia. Los dioses de Borsippa, Cutha y Sippar no entraron.

El año 538 a. C., el rey persa Ciro el Grande conquistó Babilonia y destruyó su imperio, autorizando en 537 a. C. a los hebreos a regresar a la tierra de Israel. Le dio a Jerusalén un estatuto semiautónomo, posiblemente para tener un “estado tapón” que le sirviera de parapeto contra el por entonces creciente poder de Egipto.

Pero, si bien Ciro el Grande autorizó a los judíos a regresar a su tierra nativa, una importante comunidad judía permaneció en Babilonia desde entonces.

Rey Belsasar 

Primogénito  y corregente con Nabonido durante los últimos años del Imperio babilonio. En el registro bíblico, solo el profeta Daniel menciona a Belsasar, y por mucho tiempo los críticos de la Biblia negaron que hubiera sido un “rey de Babilonia”. (Da 5:1, 9; 7:1; 8:1.) Sin embargo, varios textos antiguos descubiertos por la arqueología han demostrado la historicidad del registro bíblico.

¿Confirma la historia extrabíblica el papel de Belsasar como gobernante de Babilonia?

En una tablilla cuneiforme que data del año en que accedió al trono Neriglisar, sucesor de Awel-Marduk (Evil-merodac) como gobernante de Babilonia, se alude a un cierto “Belsasar, el principal oficial del rey”, con respecto a una transacción monetaria. Es posible, aunque no está probado, que este personaje sea el Belsasar de la Biblia. En 1924 se publicó la traducción de un texto cuneiforme antiguo llamado “Un relato en verso sobre Nabonido”. Gracias a este texto, salió a la luz información valiosa que corroboraba la posición real de Belsasar en Babilonia y explicaba cómo había llegado a ser corregente con Nabonido. Acerca de la conquista de Temá por parte de Nabonido, en el transcurso de su tercer año de reinado, el texto dice en parte: “Él confió un campamento a su hijo mayor y primogénito [Belsasar]; las tropas del país las envió con él. Le dio mano libre; le confió el reino. Entonces, él mismo [Nabonido] emprendió una campaña distante; el poder de la tierra de Akkad avanzó con él; se dirigió hacia Temá, en medio de la tierra occidental”. (Ancient Near Eastern Texts, edición de J. B. Pritchard, 1974, pág. 313.) Por consiguiente, Belsasar ejerció la autoridad real a partir del tercer año de Nabonido, lo que probablemente corresponde con la referencia de Daniel al “primer año de Belsasar el rey de Babilonia”. (Da 7:1.)

Fin de la gobernación de Belsasar. Belsasar celebró un gran festín para mil de sus grandes, tal como relata el capítulo 5 de Daniel. (Da 5:1.) En esos momentos las fuerzas de Ciro el persa y su aliado Darío el medo amenazaban Babilonia. De acuerdo con el historiador judío Josefo (quien a su vez cita de Beroso, historiador babilonio), Nabonido se había refugiado en Borsippa después de haber sufrido una derrota a manos de las fuerzas medopersas. (Contra Apión, libro I, sec. 20.) De ser así, Belsasar habría quedado como rey en funciones en Babilonia. No debe parecer insólito que se celebrara un banquete con la ciudad sitiada, máxime si se tiene en cuenta que los babilonios consideraban inexpugnables los muros de la ciudad. Los historiadores Heródoto y Jenofonte también afirman que la ciudad tenía suministros abundantes de artículos de primera necesidad, así que no existía la preocupación de posibles escaseces. Heródoto registra que aquella noche la ciudad estaba en fiesta, danzando y divirtiéndose.

Durante la fiesta, Belsasar, que estaba bajo la influencia del vino, pidió que le llevaran los vasos del templo de Jerusalén, de modo que tanto él como sus invitados y sus esposas y concubinas pudieran beber de ellos mientras alababan a los dioses babilonios. No se pidieron los vasos porque no hubiera suficientes, sino que obviamente fue un acto deliberado de desdén de este rey pagano hacia el Dios de los israelitas, Jehová. (Da 5:2-4.) De este modo desafió a Yehová, quien había inspirado las profecías que anunciaban la caída de Babilonia. A Belsasar no parecía preocuparle el sitio de las fuerzas enemigas; no obstante, recibió una fuerte sacudida cuando de repente apareció una mano que empezó a escribir en la pared del palacio.

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Daniel reveló por inspiración el significado del mensaje milagroso que anunciaba la caída de Babilonia ante los medos y los persas. Aunque el anciano profeta condenó el acto blasfemo de Belsasar de usar los vasos de la adoración de Jehová en la alabanza de dioses que nada contemplan y nada oyen y nada saben, Belsasar mantuvo su proposición e invistió a Daniel como tercer gobernante de aquel reino condenado a la ruina. (Da 5:17-29.)

Belsasar no sobrevivió a aquella noche. Fue muerto al caer la ciudad, durante la noche del 5 de octubre de 539 antes de la Era Común, cuando, según la Crónica de Nabonido, “el ejército de Ciro [entró] en Babilonia sin combate”. (La Biblia y el legado del Antiguo Oriente, pág. 543; véase también Da 5:30.) Con la muerte de Belsasar y la presumible rendición de Nabonido ante Ciro, llegó el fin del Imperio neobabilonio.

 

 

Fuente y agradecimiento:

https://es.wikipedia.org/wiki/Cautiverio_de_Babilonia

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/nabucodonosor.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Nabonido

 

 

 

 

 

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