Abdías ( “Siervo de Yehová” ).  El libro del profeta Abdías es el más breve del Antiguo Testamento, con tan sólo veintiún versículos. Nada se sabe acerca de su autor, excepto su nombre. Más de diez personas son mencionadas en el Antiguo Testamento con el mismo nombre, pero ninguna de ellas puede ser identificada con el profeta. Esto hace más difícil saber en qué fecha fue escrito el libro. Por este motivo, las opiniones de los investigadores en cuanto a la fecha de escritura varían mucho.

Algunos ubican a Abdías en la época del rey Joram de Judá (848-841 a.C.), en cuyo reinado los edomitas se rebelaron contra Judá (2.º Crónicas 21:8-10). Si este fuera el caso, Abdías sería el primer profeta que escribe en la historia de Israel. Sin embargo, otros investigadores piensan que Abdías vivió y ejerció su ministerio en el tiempo de la destrucción de Jerusalén, alrededor del 586 a.C., o incluso después, debido a que él obviamente conocía dicho evento.

Sea cual fuera el caso, el lugar que tiene el libro de Abdías en el canon del Antiguo Testamento hebreo y en las Escrituras, ha sido confirmado sin disputa alguna durante siglos.

El único propósito de este breve libro profético es hablar de Edom, nación cuyo odio contra Israel la llevaría a su propia destrucción. Edom es el nombre que identifica a los descendientes de Esaú, quienes habitaban en el monte Seir, al sur del Mar Muerto, región que llegaba hasta el golfo de Aqaba (Génesis 36: 8-9).

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Esaú era el hermano gemelo de Jacob. Antes de que él naciera, Dios había anunciado que el mayor, Esaú, sería el siervo del menor, Jacob (Génesis 25:23). Esaú despreció su primogenitura y se levantó con odio contra su hermano Jacob (Génesis 27). Alrededor de 300 años más tarde, cuando los israelitas viajaban de Egipto a Canaán, los edomitas les impidieron el paso por su territorio (Números 20: 14-21). Después de 400 años, los edomitas vinieron a ser siervos de David (2.º Samuel 8: 13-14). Sin embargo, durante el reinado de Joram los edomitas causaron una revuelta contra el reinado de Judá (2.º Reyes 8:20). También hubo combates entre Edom y Judá durante los reinados de Josafat, Amasías y Acaz (2.ª Crónicas 20:10; 25:11; 28:17). Edom se regocijó cuando Jerusalén fue destruida en el 586 a.C. (Salmo 137:7; Lamentaciones 4:21). Sólo los babilonios, años más tarde, pudieron devastar a Edom. Esto ocurrió cuando el Imperio Nabateo se levantó en Edom. En la época de los Macabeos, Edom fue anexada al estado Judío por Juan Hircano. Cuando los romanos conquistaron Judea, la familia idumea (edomita) de Herodes alcanzó la dignidad real. Pero después de la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C., los edomitas desaparecieron de la historia.

Abdías advierte, en esta breve profecía, acerca del juicio final sobre Edom y las razones que lo motivan. Pero, enseña también que el día de Jehová será un día de juicio general sobre todas las naciones y también de restauración para el pueblo de Israel.

La primera parte del libro describe la soberbia de Edom, su falsa confianza en la posición estratégica que disfrutaba su capital, y su falta de misericordia para con los habitantes de Judá cuando estos fueron humillados por el enemigo. Por estas causas los edomitas sufrirían el juicio de Dios.

4 Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová. 

8 ¿No haré que perezcan en aquel día, dice Jehová, los sabios de Edom, y la prudencia del monte de Esaú? 

9 Y tus valientes, oh Temán, serán amedrentados; porque todo hombre será cortado del monte de Esaú por el estrago.

 

En a segunda sección se anuncia la venida del Día del Yehová, que significará juicio sobre todas las naciones y exaltación para el pueblo de Israel.

15 Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las naciones; como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza. 
16 De la manera que vosotros bebisteis en mi santo monte, beberán continuamente todas las naciones; beberán, y engullirán, y serán como si no hubieran sido. 
17 Mas en el monte de Sion habrá un remanente que se salve; y será santo, y la casa de Jacob recuperará sus posesiones. 
18 La casa de Jacob será fuego, y la casa de José será llama, y la casa de Esaú estopa, y los quemarán y los consumirán; ni aun resto quedará de la casa de Esaú, porque Jehová lo ha dicho. 
19 Y los del Neguev poseerán el monte de Esaú, y los de la Sefela a los filisteos; poseerán también los campos de Efraín, y los campos de Samaria; y Benjamín a Galaad. 
20 Y los cautivos de este ejército de los hijos de Israel poseerán lo de los cananeos hasta Sarepta; y los cautivos de Jerusalén que están en Sefarad poseerán las ciudades del Neguev. 
21 Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová. 

Fuente y agradecimiento:

http://biblecentre.org/content.php?mode=7&item=469&lng=33

Diccionario Ilustrado de la Biblia. Editorial Caribe

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