Físico judío, cabalista, nacido en Esmirna en 1626 y fallecido en 1676. La familia de su padre era asquenazi, esto es, de origen centroeuropeo. Se dedicaron al comercio, y vivieron en un clima de prosperidad económica. Sabetay recibió educación rabínica y se concentró desde muy pronto en el estudio de la Cábala. Tenía cambios muy notables de carácter y extravagancias que comenzó a atribuir a iluminaciones divinas; en los momentos de «trance» llegaba a realizar actos prohibidos por la ley judía.

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Se rodeó de un grupo de entusiastas seguidores y de manera más o menos velada se declaró Mesías antes de llegar a los treinta años. Sus choques con los rabinos, partidarios de un judaísmo más tradicional, le llevaron a frecuentes viajes por Grecia, Turquía y Palestina. Visitó en Gaza a un predicador de gran prestigio, con fama de poderes de intuición no normales, Natán de Gaza, que a partir de ese momento se uniría a su causa y le apoyaría en sus aspiraciones mesiánicas. En 1665 Sabetay se proclamó públicamente Mesías, y entró solemnemente en Jerusalén, a caballo y rodeado de discípulos a los que nombró representantes de las doce tribus de Israel. La noticia de estos hechos corrió como la pólvora por todo el mundo judío, en especial por Europa, y surgió un fervoroso clima mesiánico generalizado. La negativa de algunos rabinos y otros «descreídos» a aceptar las pretensiones de Sabetay crearon fuertes tensiones.

Nathan de gaza

Cuando pretendía entrar triunfalmente en Constantinopla, el gran Visir turco hizo que fuera arrestado (1666), y lo retuvo en prisión en Gallipoli. El sultán Mehmed IV le presionó hasta conseguir que en septiembre de 1666 se convirtiera al Islam, con la consiguiente decepción de la gran mayoría de sus seguidores; a pesar de todo, Natán pudo explicar todavía el episodio como una etapa más dentro del proceso de realización de los planes divinos. Sabetay vivió en Adrianópolis y Constantinopla como musulmán, practicando sin embargo ritos judíos, y manteniendo viva entre sus seguidores la esperanza de la inmediata redención. Natán presentó la muerte de Sabetay, a los cincuenta años, como un «ocultamiento».

Los partidarios de Sabetay, que habían asimilado su visión peculiar de la Cábala de Luria, mantuvieron vivo el fervor mesiánico. El movimiento sabatiano o sabateísmo continuó incluso después de su muerte, a lo largo de todo el siglo XVIII, dividiendo a veces en dos las comunidades judías en las que el entusiasmo casi irracional de sus seguidores chocaba con la moderación o la actitud más racional de otros sectores.

Fuente

Texto extraído de http://www.mcnbiografias.com