Sin lugar a dudas, el primer gran exponente del pensamiento judío medieval fue Saadia ben Iosef (Egipto, 882 – Babilonia, 942), el más importante rabino, filósofo y exégeta judío de la época de los Geonim. Establecido en la tierra de Israel como un reconocido rabino, Saadia es protagonista de una disputa halájica con el director de la Ieshivá de Ierushalaim, orientando su postura en favor de los rabinos de Babel. Finalmente, es nombrado director de la Ieshivá de Sura. Sin embargo, un enfrentamiento con el Rosh Galuta (líder político de la comunidad) lo lleva a dejar su cargo y dedicarse de tiempo completo a la producción literaria.  Tiempo después Saadia recuperaría su puesto, que mantendrá hasta el final de sus días.

Saadia se destacó en prácticamente todos los posibles campos del conocimiento judío de su época: exégesis bíblica, lingüística, halajá y filosofía. Dado la temática de nuestra materia, nos concentramos en este último aspecto de su obra.

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La Babilonia del siglo X ofrecía una variada propuesta de ideologías: judaísmo, cristianismo, islam, tradiciones filosóficas y místicas griegas entre otros. La teología racionalista islámica llamada Mu’tazili era una peligrosa tentación para los judíos ávidos de explicaciones racionales, pero a la vez un instrumento para ser adaptado y aplicado al propio judaísmo. Fue en este océano conceptual que Saadia intentó ofrecer a su pueblo una visión del judaísmo que reconciliase la fe y la razón, y brindase una base racional a los principales dogmas del judaísmo rabínico. El libro más importante de Saadia (y muy probablemente uno de los más importantes de toda la historia de la filosofía judía) es su Sefer Emunot Vedeot (“Libro de las creencias y las opiniones“), en el cual aplica al judaísmo los principios racionales que tanto éxito habían tenido en el mundo musulmán.

Para Saadia, el conocimiento procede de cuatro posibles fuentes:

  1. Las percepciones sensoriales
  2. Los principios evidentes por sí mismos, como la lógica formal o las matemáticas
  3. Las inferencias o silogismos lógicos
  4. La tradición (aquella información que es transmitida por otra persona y afirmada como verdadera)

Para Saadia, la Revelación es parte del conocimiento a través de la tradición, pero no obstante aquella responde a una lógica racional. La pregunta entonces es,

¿Por qué D’s revela lo que de todas formas podríamos inferir lógicamente?

Saadia entiende que no todas las personas tienen la misma capacidad y actitud respecto de la investigación racional, y muchas veces las masas terminan tomando más en cuenta lo que otros dicen que es verdad (tradición) que lo que ellos mismos pueden llegar a inferir a través de la experiencia y la reflexión. Además, incluso quien decide orientar su vida a la búsqueda racional de lo verdadero, muchas veces puede llegar a conclusiones erróneas o simplemente perderse en la búsqueda.

Por lo tanto, la Revelación es una “ayuda” que D’s le da al hombre para facilitar su búsqueda intelectual. Ahora bien, ¿qué sucede cuando la Revelación contradice a la razón? Para Saadia, debemos interpretar metafóricamente aquellos pasajes bíblicos que sean en apariencia irracionales, y esto sólo se logra a través de una exégesis sistemática y ordenada.

Uno de los principales aportes de Saadia es la división de los preceptos del judaísmo en aquellos cuya lógica racional puede ser comprendida fácilmente, y aquellos relacionados con la tradición, cuya lógica sólo puede ser comprendida luego de un minucioso análisis global del sistema cúltico judío. Por lo tanto, Saadia se refiere a mitzvot racionales y mitzvot tradicionales.

Respecto de la naturaleza del hombre, Saadia adhiere a la visión dualista cuerpo-alma, sosteniendo que el primero (el cuerpo) debería ser el instrumento de la segunda (del alma) para obtener la felicidad a través del cumplimento de las mitzvot. Es justamente el libre albedrío lo que le posibilita al hombre elegir si será su cuerpo o su alma quien direccione su vida.

Fuente y agradecimiento:

https://sites.google.com/site/pensamientojudiounidad3/